“Quiero hacerme viejo con mi público”
—¿Cuándo descubrió que lo que quería en la vida era cantar?
—Desde muy chiquitito. Comencé con mi abuelo a cantar saetas. Me subía a los balcones para cantarles a mis amigos y me parecía que estaba en un teatro. Con tres o cuatro añillos, ya sabía que quería ser artista. Después, a los nueve, mis padres me presentaron a Lluvia de estrellas, donde quedé como finalista imitando a Raúl; luego llegaron las orquestas, los programas Se llama copla, A tu vera y El mánager y, ahora, compagino las actuaciones de copla y mi orquesta, Solano.
—Desde muy chiquitito. Comencé con mi abuelo a cantar saetas. Me subía a los balcones para cantarles a mis amigos y me parecía que estaba en un teatro. Con tres o cuatro añillos, ya sabía que quería ser artista. Después, a los nueve, mis padres me presentaron a Lluvia de estrellas, donde quedé como finalista imitando a Raúl; luego llegaron las orquestas, los programas Se llama copla, A tu vera y El mánager y, ahora, compagino las actuaciones de copla y mi orquesta, Solano.
—Cambia mucho el registro de una orquesta al de la copla, ¿no?
—Sí es muy diferente, pero disfruto de los compañeros y los buenos músicos. Lo importante es disfrutar de lo que haces.
—¿Qué experiencia tuvo en televisión y qué recuerdos mantiene?
—Lluvia de estrellas no lo recuerdo muy bien porque era muy pequeño, pero fue un momento importante ya que era la primera vez que me ponía delante de las cámaras y es un recuerdo muy bonito. El paso por Se llama copla fue corto, ya que entré como retante en la tercera edición y solo estuve tres programas, pero fue un buen momento en mi vida. Después llegaron A tu vera y El mánager, donde quedé finalista.
—¿Su paso por ellos le supuso más popularidad y trabajo?
—Sinceramente la popularidad no te la dan estos programas, si no el aplauso de tu público y la gente.
—En todos estos años, seguro que ha recorrido la provincia de Jaén a lo largo y ancho.
—Los 97 pueblos, más otros de las provincias de Córdoba en Granada. He cantado desde Santiago de la Espada y Pontones a Mágina, por todos sitios. Un momento muy especial fue el 13 de marzo, cuando se llenó hasta arriba el Teatro Montemar de Baeza, el que es ahora mi pueblo, sin apenas conocerme.
—¿Quienes son sus referentes?
—Tengo una mezcla un poco rara. Desde chiquitito, me he criado con Rocío Dúrcal, que mi madre siempre me la ponía. Lo que pasa es que más adelante empecé a escuchar a Marifé y esa voz me llegó al alma. Ella e Isabel Pantoja son las que lo hacen y siempre lo harán.
—¿Qué sensaciones recoge del público en cada concierto?
—Veo aplausos e incluso llantos, la gente disfruta mucho porque nosotros —él y su compañera Adriana Álvarez— no cantamos desde el escenario, sino entre las butacas. El público se mete dentro de la historia de la copla. Hace un par de semanas, dos personas mayores en silla de ruedas se acercaron a nosotros y nos dijeron que era lo más bonito que les habían hecho desde hace mucho tiempo. Con eso me quedo.
—¿Quién le escucha qué destaca de su voz y su interpretación?
—Lo que siempre me han dicho es que tengo una forma de cantar desgarrada, con un tono bastante alto y que le pongo mucho sentimiento. Desde que me subo al escenario, estoy sudando y llorando, tengo mucho temperamento.
—¿Cómo se presenta la agenda para los próximos meses?
—Este fin de semana me podrán ver en Santo Tomé. El 14 y 15 de agosto, en Fuerte del Rey, y el 20, en Mogón. Después, estaremos en Jódar, Úbeda y Jaén. Además, el 29 de agosto cantaré en Baeza, en una convención de bolillos de toda España.
—Puestos a soñar, ¿qué pediría?
—Seguir en el sueño en el que estoy. Continuar llegando al público en cada concierto y que lo disfrute como. Eso es lo que quiero, hacerme viejo y seguir cantándole a mi gente.