Que me lo expliquen

Los hombres, las mujeres y otros seres humanos tenemos muchos adjetivos, porque si cada uno está viviendo a su manera, respirando como puede, asumiéndose con sus faltas y sus virtudes, inventando las alegrías y padeciendo las tristezas, tiene su calificativo y nunca tiene que ser malo ni perjudicial. Es sencillo, a mi me lo parece, es la vida y sus conjuntos.

    19 jun 2012 / 10:49 H.

    Somos nosotros y nuestro pellejo de buena gente que somos casi todos. Por eso cuando vienen las circunstancias adversas, los nublos, el pestazo de los egoístas, la mierda de los que ponen el desasosiego y las tormentas, tenemos que estar con una risa envidiable y un abrazo disponible. Dicho esto, que no deja de ser una pretensión, un deseo, una utopía de pellejos para adentro, tengo que comunicarles que uno es torpe para los mandaos, que el sentimiento del cálculo lo tengo atrofiado, que no mido a las personas por lo que me dan, sino por lo que me aguantan. Pero tengo un defecto que comparto con mucha gente, y es tan claro, evidente, y palpable como es el hecho de que “yo llevo razón”, y punto y aparte. A partir de aquí ya no hay turbulencias , por los menos para Juan del Carmen que es un ciego cerebral y un payaso sin público. Pero que me gusta. Lo que no acabo de entender, después de este rollazo que les estoy metiendo a ustedes, es el tema ardiente, continuo y publicable y llamativo de nuestra prima de riesgo, nuestra insolvencia secular, nuestros defectos de españoles desparejados, soleados y avinados. Se pueden entender algunas cosas que nos llegan a diario, por la prensa, la radio, la televisión, las conversaciones de la calle, las opiniones de compañeros o amigos , ahora lo que no me explico ni quiero, es que, precisamente ahora seamos unos andrajosos, unos deudores de no se sabe que. Tuve la osadía de preguntarle al mundo, (que por supuesto parece que es internet) que se supone que es la prima de riesgo .Y decía lo siguiente: “La prima de riesgo es la cantidad mínima de dinero que hace que el rendimiento esperado de un activo de riesgo exceda el rendimiento conocido de un activo libre de riesgo o del activo menos esperado de un activo menos arriesgado, induciendo así a un individuo a mantener el activo arriesgado en vez del activo libre de riesgo, siendo ambas sin embargo atractivas”. Y después de intentar comprender, lo único que he comprendido, es que me parece loable que estemos en esta tierra tanto gilipollas intentando ser poetas. Pero no quiero que me engañen y se sientan satisfecho, afortunadamente se oye otra gente y otros entusiasmos y otras sonrisas sin matemáticas, y las escuché un viernes del cual ya tengo el recuerdo, la gente de Jaén y ya está.
    Juan del Carmen es funcionario