Que la muerte nos separe
Cuando naces en Jaén, eres jaenero para siempre. Otra cosa son los vascos, que por lo visto pueden nacer donde quieran. El hecho es que hay determinadas cuestiones inherentes a nuestra persona las cuales son elegidas al azar, por la velocidad de nuestra madre en retenernos junto a ella. El que suscribe tiene el dudoso honor de haber sido engendrado en la Barcelona de antes, con menos esteladas y más currante buscando la pela, pero haber nacido casi de camino al hospital, y por la habilidad al volante de mi progenitor, en el Princesa de España (actual Reina, aunque respondiendo al mismo nombre).
Y soy de Jaén. Ni de otro sitio. Ni “pollas”, que todo que hay decirlo. Sin embargo, nos hacemos de un equipo u otro, casi siempre por ese hermano, ese tío, ese colega o esa insistencia paternal en defender el estilo del señorío, el poder de la cantera o la filosofía del sufrimiento. Aunque luego te demuestren que el Atleti gana, a veces, sin sufrir, que el Barça tiene más fichajes a golpe de taco que canteranos de primeras o que cuando Pepe se lía a patadas con el compañero de turno, tiene más bien poco de señor. También elegimos un partido político cuando llega la hora de votar, pero tenemos claro que si los papás son de derechas, está feo votar al PSOE, aunque “podemos” castigar la corruptela, y si en la familia son de izquierdas, ésta puede permanecer “unida”, pero debo obviar los eres y tramas ocultas y huiré despavorido de esa derecha obsoleta y capitalista. Aunque nos demuestren que estamos equivocados, morimos con esas firmes convicciones. También eligen mis familiares si seré católico, pese a que luego podré renunciar a mis votos y renegar del bautismo (eso sí, el chorro de agua en el cogote no me lo quitan ni con todo el 15M del mundo) estar soltero, casado, tener hijos, mis amigos o el canal de televisión favorito. Si leo un Diario o cualquier otro periodicucho. Hasta puedo cambiar de sexo. Incluso a veces me deja mi mujer pedir en el bar, o decidir qué cenar dentro de 7 u 8 días. Lo que nunca podré elegir es haber nacido en Jaén y llevarlo en mi pecho. Con El Abuelo, su Castillo y su Catedral.