"Cada vez viene más gente de Jaén a los comedores"
Antonio Heras/Jaén
Más de un centenar de personas cena diariamente en el comedor social de San Roque. Para muchas de ellas es la única comida de la jornada. No lejos de allí, el centro El Jordán ofrece cada mañana unos cincuenta desayunos. En ambos crece el número de usuarios que son vecinos de Jaén.
Más de un centenar de personas cena diariamente en el comedor social de San Roque. Para muchas de ellas es la única comida de la jornada. No lejos de allí, el centro El Jordán ofrece cada mañana unos cincuenta desayunos. En ambos crece el número de usuarios que son vecinos de Jaén.
El fantasma del hambre, que parecía cosa del pasado, de la posguerra, de imágenes en blanco y negro y de la memoria de los ancianos, amenaza con regresar a la capital, tal y como pasa en muchas otras ciudades españolas. De ahí que, en los últimos años, haya sido necesario —“imprescindible”, remarca uno de los voluntarios— poner en marcha comedores sociales en Jaén que abren de lunes a sábado. La iniciativa no partió, sin embargo, de las administraciones públicas, sino de la solidaridad de los ciudadanos, a través de Cáritas y de dos parroquias: Belén y San Roque y San Ildefonso. Dan una media diaria de ciento veinte cenas y cuarenta y cinco desayunos, respectivamente.
El primero en abrir fue el de San Roque, a mediados de 2009.Situado en la Avenida de Madrid, frente a la Estación de Autobuses, ocupa los bajos de la iglesia, lo que evita al centro uno de los mayores gastos: el alquiler de un local, algo que sí debe afrontar, en cambio, El Jordán, la iniciativa de Cáritas de San Ildefonso que arrancó en octubre de 2010 y que tiene su sede en la calle Muñoz Garnica. A ello se suma, también, la nómina de una limpiadora.
labor. Ninguno de los centros sería posible sin dos pilares básicos: las horas que regalan los voluntarios, que hacen realidad su funcionamiento —de lunes a sábado— y, por otro lado, la implicación de los jiennenses que, a través de donaciones a las parroquias, al Banco de Alimentos y a los mismos comedores, llenan las despensas e impulsan económicamente estos proyectos que, vistas las perspectivas económicas, parecen condenados, desgraciadamente, a una larga existencia.
"Nuestro banco de alimentos es el corazón de Jaén", dice con cierto orgullo Francisco, uno de los voluntarios de San Roque. "El barrio responde con mucha generosidad, es muy solidario”, confirma Magdalena, coordinadora en El Jordán. “A nosotros, la leche y las galletas nos las proporciona el Banco de Alimentos, mientras que la parroquia y los vecinos de aquí nos dan otras cosas, como magdalenas o dulces”, explica.
Los voluntarios pertenecen, por regla general, a las parroquias, y tienen entre cuarenta y cinco y cincuenta y cinco y años, aunque tampoco faltan las personas jóvenes que acuden a los centros para ayudar. Unos van de cuando en cuando, otros un día a la semana, algunos todas las jornadas. Por ahora, "gracias a Dios”, no faltan manos para colaborar en estos proyectos. “Cuando la gente vio esas colas enormes que se formaban a las puertas del comedor se dio cuenta de la necesidad que existía y se volcó”, razona Lucía, una de las cocineras de San Roque. Más información, en nuestra edición impresa.