Puerto Alto.- Sin problemas y con mucho arroz
Dos hileras de coches aparcados a la entrada de Puerto Alto avisaban de que los residentes —unos ochenta todo el año, centenares en verano— estaban de celebración. Los tres días de fiesta concluyeron con una estupenda paella bajo un sol “menos caluroso” que en estíos pasados, según los organizadores.
Dos hileras de coches aparcados a la entrada de Puerto Alto avisaban de que los residentes —unos ochenta todo el año, centenares en verano— estaban de celebración. Los tres días de fiesta concluyeron con una estupenda paella bajo un sol “menos caluroso” que en estíos pasados, según los organizadores.
“Todo ha salido muy bien”, aseguró Mariano Hurtado, representante del colectivo Nuestra Señora de los Ángeles, en torno a las dos de la tarde, poco antes de que el arroz congregase a los asistentes en el chiringuito de Eventos La Querencia: mesas y sillas repletas de gente protegida con sombrillas publicitarias de marcas de refrescos.
Francisco Pereira, presidente de la Asociación de Vecinos Paraje de Puerto Alto, se alejó momentáneamente de la barra para asegurarse de que todo estaba en orden. “Este año hemos organizado las fiestas en colaboración con ‘Nuestra Señora de los Ángeles’. Estamos muy contentos”, manifestó Pereira, en el cargo desde octubre del año pasado. La mañana comenzó con una misa en la ermita de la Virgen que da nombre al colectivo religioso. Fue un acto sencillo y alegre, y hubo tiempo para la música en el templo. La procesión, que duró un par de horas, recorrió los principales puntos de la zona para desembocar en el de partida.
La gastronomía se impuso justo después de la ceremonia católica. Era, también, el momento de la familia: abuelos, padres e hijos se dirigían a la barra para regresar después a sus asientos con platos de plástico en los que había pinchitos y chorizo, la generosa previa —gratuita— de la paella. Pereira subrayó el buen ambiente que presidió la jornada. “Los más pequeños disfrutaron, el viernes, con talleres y juegos tradicionales”, dijo.
Ayer, la esencia recreativa continuó con un bingo después de que los residentes saboreasen el sabroso arroz. A los pies de la ermita —ubicada justo enfrente del chiringuito— una joven comentó que la fiesta no se alargaría hasta muy tarde. “Los dos días más fuertes fueron viernes y sábado. Hoy [por ayer] es más tranquilo”, señaló. “Los mayores nos iremos antes a dormir, pero la juventud se quedará hasta que el cuerpo aguante”, comentó, en tono de humor, Mariano Hurtado, satisfecho con que, un año más, Puerto Alto disfrutó de la vida veraniega, ajeno a los problemas. Mientras los vecinos despedían las últimas horas de los festejos, la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles aguardaba, con los brazos abiertos, en su templo.