Privatice su muerte

La cancelación en Madrid de una operación quirúrgica a un paciente, que ya estaba en el quirófano, por tener pendiente un recibo de 166, 44 euros con la aseguradora Sanitas es un caso singular que merece reflexión. Este hecho en España es noticia porque nuestro sistema público de salud es universal y gratuito y escandaliza comprobar que se pueda tratar así a un paciente en el ámbito privado. Nuestra sanidad, con sus múltiples carencias, tiene una virtud fundacional que hay que defender y que, en ocasiones, soslayamos: es igual para todos.  En EE UU, esa hegemónica potencia mundial, modelo en tantas cosas y un disparate en otras tantas, la sanidad es un negocio privado por el que los estadounidenses se hipotecan de por vida, al igual que por la enseñanza universitaria. Una enfermedad alargada en el tiempo, por lo tanto, es una ruina segura para una familia de clase media y los pobres, directamente, se mueren antes, abandonados en centros de transeúntes en taxis fletados por los propios hospitales...

    22 oct 2009 / 16:19 H.

     El modelo de pagar por una supuesta excelencia médica se esgrime ya en Europa sin reparos, y el paso previo es dejar de apuntalar las grietas del sistema público para que se colapse y derrumbe. En ese cometido, los lobby hacen presión para que los políticos allanen el camino. Lo hicieron allí, en tiempos de Nixon, consiguieron sus objetivos y ni tan siquiera la obsesión política de Hillary Clinton, cuando era primera dama, pudo cambiar el perverso sistema. Esta mima semana, Canal Plus repone el documental Sicko, de Michael Moore, este francotirador irónico y cáustico, que pone en evidencia, en esta ocasión, el sistema sanitario estadounidense con historias durísimas. Un pedagógico trabajo que debería verse casi por obligación. {youtube}shN__fmTCP4{/youtube}

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