Primeros pasos en la perspectiva forense de la prueba pericial
Jesús Vicioso / Baeza
Aprender a confeccionar un diagnóstico social. Este es el objetivo del último encuentro de los cursos estivales de la UNIA, el de la prueba pericial social desde la perspectiva forense, actividad que dirige la trabajadora social Ana Hernández, quien ayer introdujo a los asistentes en la materia.
Jesús Vicioso / BaezaAprender a confeccionar un diagnóstico social. Este es el objetivo del último encuentro de los cursos estivales de la UNIA, el de la prueba pericial social desde la perspectiva forense, actividad que dirige la trabajadora social Ana Hernández, quien ayer introdujo a los asistentes en la materia.
Todos los dictámenes judiciales tienen que contener un diagnóstico social, es decir, una valoración que realizan los peritos que sirve para que los jueces tengan una interpretación de los factores sociales de las personas. A través de una ponderación de esos elementos, que son investigados e interrelacionados, los jueces o magistrados complementan la información meramente casuística con un informe profesional en el que se muestran las principales circunstancias que envuelven la vida del individuo que es protagonista de un proceso judicial. Las características de estos diagnósticos, los métodos de trabajo y las capacidades que han de adquirir sus redactores, normalmente trabajadores sociales, son algunos de los contenidos que se tratan, a lo largo de estos días, en el último encuentro estival de los cursos de verano de la Universidad Internacional de Andalucía en la sede de Antonio Machado, titulado “La prueba pericial social: la perspectiva forense”, dirigido por la diplomada en Trabajo Social y fundadora de la sociedad Quattro Ana Hernández Escobar, que, ayer, introdujo a los alumnos en la materia.
A pesar de que el encuentro es la continuación del que tuvo lugar, el año pasado, también en el ciclo formativo veraniego de la UNIA, y la mitad de los alumnos repite, la otra mitad de los asistentes se adentra por primera ven en este mundo de la investigación social. Por ello, las primeras horas de la jornada inaugural se dedicaron a introducir y afianzar términos y conceptos que serán manejados durante estos días por los profesores.
La responsable del encuentro explicó que, a lo largo del seminario, se impartirán conocimientos tanto teóricos como prácticos. De hecho, los alumnos manejarán documentos innominales reales sobre dictámenes periciales sociales empleados en procesos judiciales. Los estudiantes trabajan en grupo y, posteriormente, presentan sus conclusiones. Además de estos contenidos, también se tratará la faceta comunicativa que han de tener los peritos sociales, ya que, con suma habitualidad, el proceso de un peritaje finaliza con la defensa de la investigación en una vista judicial. De ahí que para estos profesionales sea tan importante la verbalización oral del contenido de sus valoraciones.
Metodología. Ana Hernández subrayó que gran parte de la dificultad del quehacer del perito social radica en el proceso metodológico empleado. “No es un trabajo fácil, hemos de seguir una metodología muy determinada. Tenemos que ser objetivos y mantener imparcialidad e independencia”, aseveró la directora del encuentro. “Existen unos requerimientos muy específicos para otorgar la validez necesaria. Incluso firmamos un juramento que nos exige realizar con objetividad todo nuestro trabajo”, añadió Hernández, quien también indicó que los implicados en la investigación suelen colaborar para lograr una resolución lo más fidedigna posible.