Primera huelga de padres y madres

Más acciones de protesta como esta son las que hacen falta en nuestra sociedad. Más aún cuando siguen intentando cargarnos con la responsabilidad de esta maldita crisis. Acciones originales, movidas diferentes, sin precedentes; por tanto, históricas y en las que se unen varios colectivos en contra de las decisiones arbitrarias e impuestas, de un Gobierno mentiroso —está haciendo todo lo que dijo que no haría—; incoherente —¿ha cumplido algo de su programa electoral?— y asocial— sus decisiones y medidas atentan contra lo público—.

    22 oct 2012 / 17:11 H.

    Habrá que esperar unos días para ver el seguimiento real que ha tenido esta huelga de padres-estudiantes. En el momento de escribir el presente comentario, las cifras bailan exageradamente entre la euforia de los convocantes (80%) y el fracaso que estima el Gobierno (23%). Pero a esperas de esto, me ha parecido una medida acertada y necesaria, dada la obstinación de este ministro en atacar a la escuela pública. Y que encima no aparezcamos los maestros en los medios para nada, ni como unos vagos, peseteros, privilegiados; sino que incluso se reconozca públicamente que “han asumido (los maestros) muchos sacrificios y ahora nos toca a nosotros” (Señor Pazos, portavoz de la Ceapa), me hace sentir que nuestra sociedad va cambiando, que las familias se hacen más responsables con su derecho a la educación de calidad de sus hijos y que de los tiempos de crisis, la humanidad renace más fuerte, con las ideas más claras y construyendo otro futuro mejor para todos. Como diría mi maestro, con la lección bien aprendida. La convocatoria, como mínimo, ha conseguido que hablemos de educación estos días. Y de esto se trata de tener más y mejor educación y formación ciudadana. Así que temblad, banqueros ególatras y mercaderes despilfarradores de lo propio y lo ajeno; temblad, políticos populistas, corruptos, mentirosos y advenedizos, porque tras ésta época de crisis, muchos no vamos a olvidar a dónde nos habéis llevado y qué es lo que queremos. Además, e incluso, me parece bien el que se le vaya haciendo la contra, o poniendo obstáculos,  a este ministro y a su política educativa, no sólo ya por los recortes —que en las escuelas ya se nota—, si no también porque de seguir así, nos volverá a la escuela de antes. Lean, sino, el anteproyecto de ley de la nueva reforma educativa (¡y van 6 en los años de democracia!): se vuelve a hablar de cursos, no de ciclos, ya que estábamos acostumbrados; desaparece el área de Educación para la Ciudadanía en Primaria; podrán existir colegios segregacionistas (alumnado separado por sexos) y se apuesta más por una escuela elitista, que compensadora de desigualdades, entre sus propuestas más importantes y que afectan a los colegios. El cambio en los institutos es de mayor calado. Así que por una escuela pública, esta ha sido la primera; si no hay cambio, que no sea la última.

    Francisco José Campaña es maestro