URGENTE

Primera custodia compartida de un jiennense en el Supremo

La escena se produjo el martes. Salía de clase. Su padre la estaba esperando para recogerla. Y, antes de despedirse de sus amigas, Susana (6 años) se volvió hacia ellas y les dijo, “emocionada”: “Amigas, amigas, ¿a qué no sabéis quién me trae mañana al cole? ¡Mi padre, mi padre!”. Desde esta semana, Susana y David (4 años) pueden dormir con su padre los días laborales. Tras una lucha judicial que ha durado unos 2 años, Javier García Merino ha conseguido que la Justicia le conceda una medida que, “en la práctica”, casi disfrutaba: la custodia compartida de sus hijos. La sección primera del Tribunal Supremo acaba de fallarlo en una sentencia, probablemente pionera en Jaén, que corrige la resolución de la Audiencia Provincial de Jaén del 8 de mayo de 2014.

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05/11/2015
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El Alto Tribunal estima el recurso de casación de García Merino y, dejando en evidencia las contradicciones en las que incurrió la más alta instancia judicial jiennense, se inclina por la custodia compartida. Establece: “El reparto de tiempo se hará, en un principio, atendiendo a principios de flexibilidad y al mutuo entendimiento entre los progenitores”. “Está diciendo: ‘Aquí, lo importante es que habléis entre vosotros, que haya una flexibilidad y un acuerdo por el bien de los niños’. Esa es la clave de todo y es a lo que se cierran muchas madres”, valora García Merino. Cuando ya no se fiaba de nada, la resolución del Supremo viene a introducir —en opinión de García Merino— “sentido común”. Desde que nacieron Susana y David, se ha volcado en su crianza. En los primeros años, como él estaba en paro y su exmujer trabajaba, señala: “Yo me hacía cargo”. Pero, cuando llegó el pleito de divorcio, en enero de 2014, tras un juicio de “hora y pico” en el que no pudo hablar, porque —en su día explicó— la abogada de su exmujer era su propia madre y no lo llamó a declarar, y sin que se tuviera en cuenta el alegato a su favor del fiscal de Familia, el Juzgado de Primera Instancia número 6 de Jaén concluyó que los menores debían quedar bajo la guarda y custodia de la madre, con un amplio régimen de visitas a favor del padre.
Grosso modo, el reparto del tiempo quedaba así: él disfrutaba de los niños en fines de semana alternos, la mitad real de las vacaciones y mantenía contacto diario con ellos durante, al menos, 4 horas. Lo único que se le impedía era que durmieran con él los días laborables. Pero Javier García Merino no se resignaba. Disconforme con el fallo, apeló a la Audiencia y esta también resolvió que “nanai de la china”. Confirmó la custodia para la madre, aun admitiendo que el “amplísimo régimen de visitas” que tenía García Merino hasta la semana pasada suponía “en la práctica [...] la instauración de la guarda compartida” y que la relación con los niños no se podía calificar “de protocolaria, sino de compromiso y participación activa en la crianza”. Tanto era así que —recogía en su resolución— hasta su propia exmujer expresó en los interrogatorios que, desde la separación de hecho, “las relaciones paterno-filiales han venido siendo ideales”. Era el segundo revés judicial, pero García Merino tenía claro que no quería ser el “mero visitador” de sus hijos. “Había que seguir adelante, como fuera”. Apuntó al Supremo y, en una resolución que ha llegado con una celeridad que lo sorprende, ha logrado “que se haga justicia”. “Poco a poco” —y la emoción le quiebra la voz— está asumiendo el fallo que le concede la custodia compartida de David y Susana. Y defiende: “Mientras haya un padre y una madre que lo quieran, este sistema es lo mejor. Lo demás es arcaico y retrógrado y una tortura para el padre y para el hijo”. El fallo, además, “parece” haber conseguido tras “8 minutos” de conversación telefónica, lo que no ocurrió en 2 años —lamenta—: que su exmujer se muestre receptiva a dialogar.

La lucha “continuará” en un blog
A raíz de la sentencia que le negó la custodia compartida y “cansado de que la realidad no se viera”, Javier García Merino puso en marcha el blog devisitaconmipadre. Con él pretendía “visibilizar” cómo criaba a Susana y a David; que la “presión social” hiciera recapacitar a su exmujer. Hoy, destaca que lo más importante ha sido el apoyo “de tanta gente de Jaén, de España y de todo el mundo” que ha recibido a través de él. “Son argumentos tan lógicos y aplastantes los que comentaba, tanto del día a día que hacemos los niños y yo, como de las cosas relacionadas con la legalidad y la custodia compartida que hacen razonar a las cabezas más duras”, estima.
Alcanzado su objetivo, podría pensarse que devisitaconmipadre pierde sentido. Pero no. Aunque apunta que le cambiará el subtítulo, Javier García Merino quiere seguir relatando la vida con sus hijos desde la custodia compartida; “para que se vea —esgrime— que es la mejor manera de que los niños puedan estar con su padre y con su madre”. Además, añade: “Seguiremos luchando por todos los padres que quedan por conseguirla”. A ellos les aconseja: “Paciencia, buenas maneras y constancia. Intentar llevar la situación con sus hijos lo mejor posible, aprovechando al máximo el tiempo que estén con ellos”, que les hagan ver a las madres que quieren participar en la crianza, “a ver si se abren, ya que no lo hacen los jueces”, y que “recurran todo lo que puedan”.