Preocupación en el campo por la amenaza de la “Xylella”

Hay muchísima preocupación entre los olivareros jiennenses, que se han embarcado en una guerra contra un enemigo que ni siquiera está. Se llama “Xylella fastidiosa” y es una bacteria letal para un cultivo que supone el gran motor de la economía de esta tierra. El germen asesino se introduce y obstruye los vasos vegetales que conducen el agua y las sales minerales, las raíces y hasta los cogollos. El resultado es demoledor: las hojas del olivo que están en la parte superior mueren de sed y, en muchos casos, el árbol se deseca rápidamente hasta perecer. Es lo que ha ocurrido en miles de olivos del sur de Italia, que han tenido que ser arrancados y quemados.

08 ago 2015 / 08:25 H.

No hay otra solución, ya que no existe ningún tipo de remedio conocido para acabar con esta bacteria procedente de América Central.
Cuando supo que los olivos italianos estaban siendo devastados, la Unión Europea activó un protocolo de cuarentena para evitar que el brote saltara a otros países. Eran medidas estrictas que, sin embargo, no han evitado más focos. Así, la “Xylella” fue detectada por primera vez en Francia a mediados de abril, en unas plantas de café procedentes de Costa Rica que llegaron al mercado de abastos de París y que se destruyeron rápidamente. Hace unos días, las autoridades francesas confirmaron un nuevo positivo. Esta vez, en un olivo ornamental de Córcega, a apenas 450 kilómetros de territorio español     —la isla de Menorca— y a unos 1.750 kilómetros de Jaén.
Todavía no se ha detectado ningún caso en España, si bien las autoridades reclaman la máxima alerta y en los olivareros de la provincia están “con los ojos bien abiertos”. Agricultura ha realizado ya más de un centenar de inspecciones y análisis en la provincia, en concreto en viveros de plantas —de todo tipo—, en centros de venta de olivar y también en fincas. De momento, no hay rastro de la bacteria. Sin embargo, la vigilancia se mantiene e, incluso, se intensifica.
De hecho, la Junta acaba de anunciar esta semana que se está acometiendo una estrategia específica para mantener la “Xylella fastidiosa” lejos de nuestras fronteras. El documento, que requiere la colaboración entre las administraciones y la implicación de todos los agricultores y profesionales que tienen que ver con el cultivo, integra medidas de prospección, vigilancia, formación, investigación y, en caso de que detecten cultivos infectados, contención y erradicación. Se priorizarán aquellas explotaciones de menos de dos años de antigüedad y en las que se haya utilizado material vegetal procedente de Italia u otros países en los que la “Xylella fastidiosa” está ya presente.
Como parte de las medidas de prevención, la Administración autonómica podrá inmovilizar material vegetal ante una posible sospecha y también restringir sus movimientos hasta obtener resultados concluyentes en laboratorio. En el caso de que se confirme la presencia de la bacteria, se delimitarán zonas demarcadas en las que se aplicarán las medidas de erradicación establecidas por la normativa comunitaria, siempre teniendo en cuenta criterios de proporcionalidad. Igualmente, se definirá una zona tapón alrededor del área infectada con una anchura mínima de 10 kilómetros.