Por favor
Es ahora, cuando las circunstancias laborales y algún proyecto profesional atractivo, me han “invitado a marcharme” de mi querido país, cuando y desde la distancia, reflexiono sobre aquello de la marca España, sobre el branding y sobre esos alardes estratégicos en forma de reuniones o mítines improvisados entre directivos y dirigentes de países vecinos con intereses comunes. Y es ahora, cuando más cuenta me doy, de que volvemos a caer en los mismos errores pasados.
Trataré de explicarme. Esto de las marcas no va de siglas, de colores, de emociones, de líderes, ni de inversión. Esto va de personas. Son las personas las que tienen o no principios, valores, credibilidad y capacidad para influenciar. Son las personas las que se agrupan y trabajan en pos de unos intereses comunes, con objetivos transversales, por favor, y con vocación de servicio, de calidad por favor. Es el fruto de ese trabajo el que consigue, que una marca alcance notoriedad, que sea conocida, reconocida y que transmita una forma de ser, una actitud determinada. Vivimos un momento en el que los buenos, los más capaces, los que más reciben porque son los que más y mejor debieran aportar, esto es “los que parten el bacalao” tanto a nivel público como privado, tienen que estar en las trincheras. Es ahí, en primera línea, donde se están jugando las organizaciones y por consiguiente los países, su futuro más inmediato. Las decisiones han de ser tomadas a un ritmo vertiginoso, las acciones ejecutadas casi para ayer, y todo ello con la flexibilidad, el aplomo y esa inteligencia de la que tanto se habla ahora, la emocional, como necesarios compañeros de viaje. Ahora no es tiempo de adivinar el futuro, es tiempo de crearlo. Por eso han de ser los mejores los que lo hagan. Insisto, en lo público y en lo privado. Porque hemos de sentir que detrás de una gran marca hay un gran equipo de personas que contribuyen a que tengamos esa percepción de la misma. Sin jerarquías, sin falsos liderazgos. Con la tranquilidad de saber, que es ese poder de influencia que tienen los que “pisan el asfalto” y conocen los pormenores de lo que está pasando en cada momento, el que aglutinará intereses y conseguirá adeptos, seguidores, socios y/o clientes. Por ello, es necesario saber todo de aquellos con los que queremos y tenemos que establecer alianzas. Cómo piensan, hacia donde quieren ir, y más importante, cómo sienten y reaccionan ante un mismo hecho, en definitiva, cómo son realmente. No sirve de nada, por poner un ejemplo, abanderar proyectos que aúnen intereses geoestratégicos con nuestro vecino Portugal, si todavía en el entorno de proximidad de los que hablan del qué o del cómo en reuniones de empresa o de partido, se sigue diciendo aquello de: “Portugal es como España hace…”. Da pena. Qué lástima. Por favor: más asfalto y menos moqueta. Eso sí, solo los buenos. Por favor.
Luis Salido es directivo de empresas