“Podemos” y “Debemos”

Informes oficiales concluyen que el segundo problema de los ciudadanos españoles son los políticos. La indignación del pueblo ha quedado patente en las últimas elecciones al Parlamento Europeo, en las que los partidos de siempre han sido castigados en votos, propiciando que algunos de sus dirigentes, como el señor Pérez Rubalcaba, hayan tenido que dejar el cargo, algo que tendría que haber hecho antes, pero que al menos lo dignifica en comparación con los que siguen pegados al sillón, a pesar de estar encausados como presuntos corruptos.

    27 ago 2014 / 18:49 H.

    “A río revuelto, ganancia de pescadores” y nunca más cierto, pues a la sombra del cabreo e indignación generalizada de la clase trabajadora han brotado, cual hongos en otoño, nuevos partidos políticos que nos regalan el oído con promesas que solo son palabras bonitas que ya quisieran creerse sus voceros. No vivimos en una tribu en la que tomamos decisiones asambleariamente. España no es Utopía, sino un estado miembro de la Unión Europea, que es la que establece la mayoría de las políticas, muchas veces siguiendo los dictados de los mercados, las multinacionales y las superpotencias. “Podemos” nos toca la flauta, como hiciera Hamelín, para limpiar de ratas esta sociedad corrupta, pero puede que al final, como el resto de charlatanes, su mucha y melodiosa palabrería, termine por llevarse nuestras esperanzas, como el flautista alemán se llevó a los niños de la aldea. “Debemos” exigir lo que sí es realizable, suprimiendo los privilegios de la casta política, como que el alcalde de un hipotético Macondo de 50 habitantes pueda cobrar las retribuciones de director general hasta su jubilación cuando deje el sillón y se reincorpore a la función pública, o que el Ministerio del Interior siga publicando resoluciones en el BOE concediendo millonarias subvenciones a los partidos políticos con representación parlamentaria. “Debemos” exigir a “Podemos” que sea cuidadoso con sus compañeros de viaje, algunos, defensores y amigos de terroristas. “Debemos” exigir a “Podemos” que sea coherente con sus prédicas, porque no puede prometer el exterminio de las ratas y elegir a sus representantes entre los cuervos.