Pequeños madrugadores que dan vida a 'escuelas dormidas'

María José Ortega  /Jaén
Son las siete y media de la mañana. En las calles solo algunas almas tempraneras dan vida a una jornada que casi acaba de comenzar. Dentro, en el corazón de los hogares, los más afortunados siguen en el 'séptimo sueño'.

    09 dic 2011 / 18:32 H.

     Pero en los colegios ya se escucha el trajín de los niños con sus mochilas y los primeros bostezos del día. Son los escolares que van al aula matinal, un servicio ofertado por la mayoría de los centros educativos de la provincia. Se trata de un espacio destinado a “guardar” a aquellos estudiantes que sus padres no pueden hacerse cargo de ellos, por diversos motivos, entre las siete y media y las nueve de la mañana, hora en la que comienzan oficialmente las clases.
    El incremento de la calidad de la enseñanza es uno de los objetivos principales del sistema educativo. Por eso, debe dar respuesta a las demandas de la sociedad del siglo XXI. Ante esta situación, la Consejería de Educación y Ciencia puso en marcha el Plan de Apertura de Centros para fomentar la participación de la comunidad en la educación, potenciar la formación integral del alumnado y contribuir a la conciliación de la vida social y familiar. El plan, que lleva en funcionamiento desde el curso 2002/03, engloba tres áreas; el aula matinal, el comedor y las actividades extraescolares.
    En el presente curso, son 106 los centros que ofertan el aula matinal en la provincia de Jaén, y cerca de 5.000 estudiantes los que disfrutan de él. Sin embargo, a pesar de la gran demanda que experimentó en los primeros años, según la delegada provincial de Educación, Angustias María Rodríguez, el número de familias que solicitan este servicio se ha estabilizado. Sobre este mismo asunto, el director del colegio Peñamefécit, Salvador Vivo, opina que en su centro son menos los alumnos que se encuentran en este aula. “Al principio era un servicio un poco desconocido. El punto álgido fue hace unos cuatro años pero, actualmente, hay familias que por desgracia, perdieron su puesto de trabajo y ahora sí pueden encargarse del pequeño.”
    Repasan, terminan los deberes, ven películas, escuchan canciones, leen y, sobre todo, juegan. Unas horas para relajarse pero sin perder nunca el carácter educativo de la escuela. Incluso, se les puede prepara el desayuno y, para los más dormilones —que son los menos— los centros suelen contar con unas hamacas y unas mantas para que el niño descanse si lo desea. “Las actividades varían según la época. Con la Navidad les hemos propuesto ejercicios como que se preparen villancicos, en el Día de la Constitución, vimos algunas leyes muy sencillas, y con las elecciones generales, organizamos incluso unas elecciones acorde con su nivel educativo”, explica Natalia González, maestra de Educación Infantil y monitora del aula matinal del Ramón Calatayud.
    Con el fin de que el mayor número de familias puedan disfrutar del servicio, la Administración propone una serie de ayudas económicas que son mayores a menor nivel de renta. “El precio público del aula matinal es de 12 euros. No obstante, hay un porcentaje muy alto —que supera el 50%— que recibe alguna bonificación, y alrededor de un 30% no paga ni un solo euro”, aclara Rodríguez.
    Suena la campana. Son las nueve. Los niños del aula matinal se van a la fila junto con sus compañeros. Comienzan las clases. Después de “liberar la mente” las horas de estudio son más llevaderas.

    “Bocados” de educación encima de la mesa
    El Plan de Apertura de Centros supone la ampliación del horario escolar más allá de la jornada lectiva del alumnado con una oferta flexible de servicios complementarios que permiten mantener los centros docentes abiertos entre las 7:30 de la mañana, hasta las 20:00 de la tarde. El objetivo no es otro que contribuir a compaginar de forma más favorable el horario escolar con el laboral para responder educativamente a los nuevos modelos de organización familiar. Uno de las ofertas incluidas dentro de esta iniciativa es el comedor escolar. Este servicio, que comienza a las 14:00 y finaliza a las 16:00 de la tarde, no solo se limita a dar de comer a los pequeños sino que, además, los distintos monitores encargados de este área suelen enseñar a los estudiantes hábitos saludables e incluso las formas más correctas de “sentarse en la mesa”. Junto con el aula matinal y el comedor, las actividades extraescolares completan el “paquete” de servicios incluidos en el plan. El director del colegio Peñamefécit señala que en esas horas “no lectivas” se ofrece formación a los alumnos con un carácter un poco más lúdico.