Pegalajar está en 'quiebra técnica', según el interventor municipal
La situación económica y financiera del Ayuntamiento de Pegalajar, en su conjunto, es un auténtico 'caos'. Lo dice el interventor municipal en un demoledor informe en el que destapa que la Administración municipal se encuentra en 'quiebra técnica' y en 'estado de impago de operaciones comerciales', es decir es incapaz de hacer frente a las facturas de los proveedores y gastos corrientes.
El equipo de Gobierno del Partido Popular tiene una patata caliente de dimensiones descomunales. La auditoría elaborada por el secretario municipal, a la que ha tenido acceso este periódico, no deja en buen lugar la gestión realizada en el actual mandato ni tampoco la de anteriores gobiernos locales. La situación es de tal gravedad que, según el funcionario, es necesario tomar medidas “extraordinarias” para evitar que, con la reforma de la Administración local, el Ayuntamiento de Pegalajar “sufra un recorte considerable de la autonomía y de las competencias”, que le “llevaría a ser una entidad carente de contenido”.
El informe carga con dureza contra la organización interna y la gestión económica, que califica de “históricamente inexistente y caótica”. El documento refleja un desorden contable espectacular dado que “no existe un sistema de recepción de facturas o justificantes de gastos”, un hecho que se puso en evidencia con el plan de pago a proveedores. Según el informe, del 1.423.764 euros que debía el Ayuntamiento, 932.863 euros “no se encontraban recogidos como obligaciones reconocidas de pago en la contabilidad municipal”, revela.
“La situación es extremadamente grave, ya que hace saltar todos los principios contables a la vez que hace imposible un control de las finanzas municipales”, denuncia. El lío contable alcanza su punto crítico en las cuentas bancarias del Ayuntamiento. Según el informe del interventor, de 23 páginas, nada se ajusta a la realidad, ni fechas, ni saldos, ni ingresos, ni gastos. En cierta manera, porque la Administración municipal opera a través de una sola cuenta de caja que obvia “los controles de la Tesorería municipal”, pero que, a cambio, “garantiza” que todo cuadre a la fecha de modo que resulta materialmente imposible confrontar los datos. “La incongruencia entre la contabilidad municipal y la gestión económica real es absoluta”, sentencia.
Javier Esturillo /Jaén
Más información en nuestra edición impresa.