Peal vigilará el botellón y controlará que los menores no beban alcohol
El Ayuntamiento de Peal de Becerro cambiará la ubicación del botellón e impondrá restricciones para evitar que las denuncias por actos vandálicos se acumulen en el cuartel de la Guardia Civil. Entre las medidas que se aplicarán están poner vigilancia privada e intensificar el control para que los menores no consuman alcohol.
El equipo de Gobierno no quiere que el botellón se le vaya de las manos. Por eso incrementará el celo sobre una práctica que, cada fin de semana, reúne en el polígono industrial del municipio a jóvenes de toda la comarca de Cazorla.
La determinación de la todavía alcaldesa, Juana Pérez, se produce después de que, hace unas semanas, agentes de la Benemérita desplazados desde otros lugares clausuraran la concentración ante las quejas y los requerimientos de los propietarios de las naves de la zona y los vecinos de los alrededores. El primer teniente de alcalde, José Castro, confirmó en una rueda de prensa que la situación comienza a ser preocupante, debido a que muchos de los actos vandálicos sobrepasan la catalogación de gamberrada.
En este sentido explicó que las denuncias de los empresarios contemplan desde rotura de cristales y puertas hasta pinchazos en las ruedas de los vehículos aparcados en el polígono. También especificó que son ocasionados por una minoría que, además, no es de Peal de Becerro. Pese a ello su intención es acabar con el descontrol del botellón mediante la vigilancia privada, además de con actividades de ocio que sean atractivas para los participantes. Responsables municipales enviaron las propuestas a los colectivos juveniles locales para conocer su opinión y tratar de consensuar las medidas. “Queremos que disfruten y lo pasen bien, pero con orden y sin alterar el derecho al descanso y sin dañar la propiedad privada”, aseguró José Castro.
Juana Pérez, por su parte, cree que el mejor lugar para ubicar el botellón es una calle del polígono agrícola. Allí los jóvenes podrán concentrarse los fines de semana y participar en las propuestas de ocio alternativo que, finalmente, se aprueben, eso sí, siempre bajo la atenta mirada de los agentes de seguridad, que impedirán el consumo de bebidas alcohólicas a los menores de edad.
diálogo. La todavía regidora insistió en que la solución pasa por el diálogo y la concienciación ciudadana, para que el botellón no sea un desmadre. “Lo único que pretendemos es acabar con conductas que perjudican a Peal de Becerro”, manifestó la dirigente municipal, quien aclaró, acto seguido, que la práctica del botellón no está suspendida y, hasta que se produzca su traslado al nuevo emplazamiento, seguirá celebrándose en el polígono industrial, si bien con las máximas precauciones para que las consecuencias negativas de las concentraciones al aire libre —como los destrozos continuados al entorno— no vayan a más. La ley del botellón, aprobada por el Parlamento andaluz en 2006, prohíbe beber alcohol en la vía pública, salvo en los lugares habilitados por los ayuntamientos a tal fin. Son, precisamente, las administraciones locales las encargadas de regular y fijar espacios para un fenómeno que, en verano, se dispara. Javier Esturillo / Jaén