06 jul 2014 / 22:00 H.
Con sorpresa, días pasados escuché en la radio que estaban quitando los cristales de las farolas de la calle Martínez Molina para ahorrar un dinero, al no tener que hacer la limpieza de los mismos. Una chapuza más, pues si la carretera Jaén-Torredelcampo empieza con el ciprés de la Audiencia y su pavimento alquitranado, válgame lo que costó hasta llegar al punto. Se colocaron en sus inicios unos adoquines, que a los tres días de ponerlos estaban sueltos y antes de definitivamente echarles la brea se habían parcheado varias veces. Añadamos las concentraciones vecinales en contra cuando las máquinas se acercaron a Artes y Oficios. A resulta de todo, algunos escarceos y juicio para uno de los presentes, después de una denuncia. Absolución incluida. Pero es que fue la obra de más despropósitos, se pincharon las conducciones de agua más de veinte veces. Colocaron el acerado, unas hermosas losas, sin tener en cuenta dejar los espacios para los árboles, teniendo que hacer luego con una máquina los hoyos, que por cierto iban en línea con las farolas y sobre los cables de la luz. Vistosos árboles que, si no recuerdo mal, costaron un pastón, se secaron la mitad y los otros, el personal se encargó de troncharlos. De juzgado de Guardia fue la colocación de los bancos junto a la palmera que pega a “Virgilio Anguita”. Los pusieron con tanta habilidad que pasaban los coches rozándote la cabeza. Lo de la Plaza Rosales con sus jardines y sus sombras es un mundo aparte. Gracias por la reposición de las farolas, que las dos que faltaban, de momento, tienen cristales. Una de ellas, frente a la casa donde naciera don Rafael Martínez Molina, en 1816, en el número 41. Un poco más de camino y veo que los viejos árboles de la pila del pato han sido sustituidos por unos magnolios, que seguro dan bastante más vistosidad al entorno de los Baños Árabes. Precioso el entorno del lagarto, con sus jardineras colocadas, plantadas y regadas en su momento, bastante costó, más de dos años. Muy elegantes los macetones con los olivos, ¿cuánto durarán? Es que, por desgracia, tenemos que vivir en un mundo de dudas. ¿Habrá algo de tufillo electoral en todo esto?