Parece un mal de ojo
Se oye en el PP un ronroneo que no hace más que crecer. Parece que nadie está interesado en que Rajoy acuda a ningún acto de apoyo electoral y mucho menos que dé apoyo explícito a una persona.
Desde las filas de la derecha son ya muchos los que van diciendo que Mariano da mal fario, baste que diga que lo haces tan bien que se siente orgulloso de ello, para caer en el abismo de las imputaciones judiciales. Apoyó tanto a Luis Bárcenas, aguanta Luis aguanta, que éste se fue de vacaciones a Soto del Real. Pasó por Baleares, Matas irá a la cárcel, en Castellón solo faltó que besase a Fabra, y Fabra va para el talego. De Valencia dijo cosas tan bonitas que medio PP de la comunidad está imputado por la Justicia. Desde instituciones penitenciarias están francamente preocupados no vaya a ser que en periodo electoral les de por dar mítines en los patios de las prisiones y eso altere la normalidad carcelaria. En Santiago de Compostela, su tierra gallega, apoyó tanto la labor del consistorio municipal, que han tenido que echar mano a gente que pasaba por allí para poder mantener la estabilidad, ya van 3 alcaldes. No es por tanto raro que nadie en el PP, mucho menos los barones territoriales, se entusiasmen con la idea de pedir a Génova un hueco en la agenda de Mariano. Ahora se entiende cada vez más la postura de Esperanza Aguirre, poner tierra de por medio con Génova. Si le queda alguna posibilidad de seguir en primera línea, pasa por alejarse del líder. Hay quien, maliciosamente, dice que montó el lio con la policía local madrileña para que Mariano ni se atreviese a darle una palmadita pública en la espalda. Atrás quedaron los tiempos que hasta el último concejal del PP mostraba orgulloso una foto junto a su líder político y espiritual, saben que de hacerlo están en el punto de mira, el mal de ojo que parece arrastrar Mariano. Y si alguien no me cree que recuerde en una audiencia con el anterior Rey cuando dijo que lo del partido de fútbol contra Chile estaba ya arreglado, y vaya si lo estuvo. El conjuro del gallego, el señor de los hilillos de chapapote.