Otra juerga atlética, del Blog Palabra Perdida

La magia y el olor de San Antón. Más de cuatro mil criaturas tomamos las calles para corrernos, un año más, una juerga atlética en la que luce el compadreo y esta ronda la pago yo. Es una noche que se prepara con esmero y cierto temor porque siempre está presente el posible gatillazo y delante de tanta gente y tú con mallas y ellos con antorchas... 

    18 ene 2014 / 23:00 H.

    Unos lo llaman pundonor, otros, más de Valdano, miedo escénico, pero el caso es que mejora las marcas. En diciembre hay quien se toma una Cruzcampo de menos por aquello del tejido adiposo, los sanantoneros veteranos tienen su cuerpo rodado, esbeltos ellos, y los ocasionales pateamos las calles de noche y a escondidas para lucir nuestra zancada anónima. Llega el día y temes no estar a la altura de las circunstancias. Acicalados para la ocasión, ruge la marabunta, nervios, extemporáneas salidas a miccionar en el bar de la esquina y cariñosos achuchones para ganar dos centímetros que perderás en el primer minuto de carrera. Noche casi despejada y olor de multitud que se percibe ya en la salida, o lo que es lo mismo, aroma a macho cabrío. Elucubraba si había previsores corredores que venían ya sudados de casa o si el desodorante es un potente anabolizante. Análisis pituitario al margen, este año todas las miradas se centraron en la carrera, las lumbres eran para otro día, porque el maldonado de turno falló el pronóstico. Nada que objetar, el error se convirtió en virtud. Los espectadores —el otro lado del espectáculo— estuvieron, otra vez de diez, y con sus ánimos y antorchas convierten a la San Antón en una carrera distinta.  El sevillano Pentinel tenía prisa porque madrugaba al día siguiente y tuvo que irse antes, le regalamos una antorcha de recuerdo. Los demás estuvimos de jarana hasta tarde. A la próxima, apúntate, pon cualquier excusa en casa, una que cuela es que vas a hacer deporte.

     

    Palabra Perdida

     

     

     
    Comentarios