Óscar camina por otro mundo

Vídeo.-El padre de Óscar Rando Rodríguez tuvo que viajar desde Santiago de Calatrava a Cataluña para buscarse la vida. Casi medio siglo después, este catalán, hijo de jiennense y extremeña, emprende una caminata por toda España para concienciar sobre el 'efecto palanca' de las organizaciones solidarias para lograr superar la crisis.

    16 mar 2012 / 12:03 H.

    Aquello de recorrer largas distancias a pie es simbólico. Una de las más bellas pruebas deportivas, la maratón, se llama así porque un soldado griego, en el 409 antes de nuestra era, murió de fatiga tras marchar, durante 40 kilómetros, entre Marathon y Atenas, para anunciar la victoria de sus compatriotas sobre los persas. En la película Forrest Gump, después de que su madre muera y su amor lo rechace, el protagonista comienza a correr a lo largo y ancho de Estados Unidos y su gesto lo imitan miles de personas. Machado, el universal poeta andaluz que fue profesor en Baeza, acuñó la inmortal frase de “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Del lugar de nacimiento de este creador, el Palacio de las Dueñas de Sevilla, vestido con una camiseta que lleva ese verso de “don Antonio” serigrafiado, partió, el 2 de marzo, la caminata de un catalán con raíces jiennenses. Quiere que su esfuerzo sirva para algo y sea recordado. Se llama Óscar Rando Rodríguez, su padre nació en Santiago de Calatrava y su madre en el pueblo cacereño de Pescueza.
    La prueba que pretende superar no es baladí. Quiere recorrer unos tres mil trescientos kilómetros, durante unos cien días, para concienciar sobre la importancia de las ONG. “Lo que se pretende es poner en valor el trabajo de organizaciones no lucrativas”, explica Rando durante su parada en la capital jiennense. Sabe de lo que habla, porque está al frente de Grupos Asociados por el Trabajo Sociocultural (GATS). La labor de la entidad que dirige, según afirma, beneficia a unas treinta mil personas. Su base de operaciones está en el barrio de San Cosme del Prat de Llobregat, aunque también tienen ramificaciones en Santa Coloma de Gramanet y Castelldefels y en Extremadura, con la organización del “Festivalino”. Los fines del GATS, básicamente, ayudar al prójimo, se ven afectados por la crisis. “Hemos tenido recortes presupuestarios, en torno al 30%, lo que se nota en las contrataciones o los servicios, que se reducen la misma proporción. Luego, por otra parte, está la situación de los ayuntamientos, que son los que más reciben el impacto de la crisis y los que menos financiación tienen. Su situación nos afecta muchísimo, porque estamos hasta 24 meses sin cobrar los proyectos que ponemos en marcha junto con ellos, mientras nosotros no dejamos de pagar las nóminas”, argumenta este implicado joven que deja claro que unas treinta personas están en nómina en su organización. Con la acción que pone en marcha, lo que pretende es, además de informar de la situación a la que se enfrenta el colectivo que dirige y otros similares, fomentar lo que llama como “egoísmo bien entendido”. “Las personas tienen que entender que cuanto mejor les vaya a los demás, mejor nos irá a todos”, sostiene Rando, que añade: “Si nos dejamos llevar por la vorágine, cualquiera estaremos excluido”. Por ello, apuesta porque los propios movimientos ciudadanos sirvan de “palanca” para superar la crisis y fomentar nuevos valores, en definitiva, “la suma de pequeños esfuerzos en la dirección adecuada”. En Jaén, hace lo propio, además de por ser el lugar de paso natural hacia Madrid, su camino, por razones sentimentales y por honrar la memoria de su padre con la visita a JAEN o al Santuario de la Virgen de la Cabeza. Una de las formas de colaborar con rando es “apadrinar”, a razón de 2,5 euros por gramo, los kilos que pierda durante su caminata. Desde que partió de Sevilla, ya ha logrado recaudar casi cinco mil euros. José Rodríguez Cámara/Jaén