Oficina de mediación para desahucios de Cáritas

Muchos frentes para una sola batalla: conseguir dignificar a la persona. Cáritas Diocesana promueve una campaña de sensibilización hacia las personas sin hogar. Al mismo tiempo, su presidente, Rafael López-Sidro, anunció que la organización contará con un servicio para asesorar jurídicamente a las familias ante un desahucio.

    23 nov 2012 / 11:10 H.

    Alguien tiene que mediar entre clientes y bancos para evitar que se comentan “muchas injusticias” y ese papel lo ha asumido Cáritas Diocesana. Rafael López-Sidro avanzó que la organización abrirá, en la sede de la calle Alonso de Freylas, número 6 bajo, una oficina para asesorar a las personas que afrontan un procedimiento de desahucio. El servicio estará atendido por expertos juristas y economistas que seguirán cada caso y lucharán por que la dación en pago o el desalojo sea la última opción. En opinión del responsable de Cáritas Diocesana, la  nuevas medidas adoptadas por el Gobierno son “arbitrarias” y no se detienen a estudiar de manera individualizada cada caso.
    En esta oficina también se ofrecerá asesoramiento a las personas que quieran abrir un negocio o emprender alguna actividad para ganarse la vida.  
    López-Sidro realizó estas declaraciones en el desarrollo de un “flashmob” que se llevó a cabo en la Plaza de la Constitución para reivindicar en la calle los derechos de las personas sin hogar. La actividad estaba promovida por Cáritas y el Hogar Santa Teresa y en ella participaron personas acogidas en el centro. Se encuentra dentro de la campaña europea 2010-2015, promovida por diversas organizaciones. Su objetivo es resolver, antes de 2015, el problema de las personas sin hogar que viven instaladas en la vía pública. En concreto, el lema para este año es “El derecho a la protección social”, es decir, el derecho de las personas a tener garantizados unos ingresos mínimos y dignos para vivir, especialmente aquellas que dada su situación de máxima exclusión —relacional, residencial o laboral—, que  necesita una mayor protección. Fue, precisamente, una de las personas atendidas en el Hogar de Santa Clara quien leyó un extenso manifiesto en el que se subrayaba esta demanda.
    Irene Bueno /Jaén
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