13 may 2015 / 11:02 H.
Cultura en su máxima expresión y con la música como vehículo transmisor. Pero, también ocio y atractivo de primer nivel para el turismo. Todo eso es, y más, la iniciativa “Jaén en julio”, una propuesta que convierte la provincia en epicentro de cinco festivales ya consolidados más allá de las fronteras provinciales. Los municipios de Cazorla, Torreperogil, Torres, Alcalá la Real y Martos celebran durante todos los fines de semana ese mes estival y el primero de agosto sus respectivas citas con una programación en la que se combinan grupos consolidados y de renombre internacional con otros nuevos valores que comienzan a despuntar en sus más diversos géneros. Desde el Festival de Blues de Cazorla, hasta Etnosur, Un Mar de Canciones, Imagina Funk o el Vértigo, los cinco grandes acontecimientos musicales logran mover a más de sesenta y cuatro mil personas, según cálculos de ediciones anteriores, lo que pone de manifiesto el fundamental revulsivo que suponen para las economías locales de los municipios y, por ende, las comarcas en las que se celebran. Todo está íntimamente ligado y se genera riqueza de manera directa e indirecta, en territorios tan necesitados de alicientes y alternativas que animen al consumo y reviertan en la generación de actividad. Y ahí la colaboración de los ayuntamientos es vital. Ya desde este mes de mayo se calientan motores, con sonoras presentaciones tanto en Sevilla como en la capital de España, además de conciertos gratuitos en el incomparable marco de los Baños Árabes. La música es cultura y, si se gestiona bien, puede ser también sinónimo de imán para visitantes foráneos. Con todo lo que ello significa para las economías locales.