"Nunca me quedé con una aceituna que no fuera mía"

Jamás me he quedado con una aceituna que no fuera mía”. José S. B., un agricultor de La Puerta y sin antecedentes penales previos, pasó ayer el maltrago de verse delante de los tres jueces que componen la Sección Tercera de la Audiencia.

14 jul 2014 / 22:00 H.

Está acusado de apropiarse de 97.000 kilos de aceituna —valorados en más de 50.000 euros— pertenecientes a las cosechas que recogía para el que fue su patrón. “Jamás me quedé con una aceituna que no fuera mía”, dijo, en su descargo el capataz.

José S. B. trabajó como manijero para un vecino de la zona que poseía varias fincas. Entre las campañas 2006 y 2010, fue el encargado de recoger el fruto que dieron los 1.800 olivos que tenía su jefe en la comarca segureña. El hombre falleció en mayo de 2010 y todas las tierras fueron heredadas por una sobrina que, poco tiempo después, denunció al capataz, al entender que había engañado a su tío. ¿Por qué? Al revisar las cuentas descubrió que, en los cuatro años en los que José S. B. estuvo al mando de las cuadrillas, jamás recogió más de 60.000 kilos. Ella, en su primer año, molturó más de 72.000. Por ello, encargó un informe técnico a un perito agrícola, quien destacó que las fincas estaban por debajo de su nivel productivo.

Ese documento, unido a que José S. B., presuntamente, entregó aceituna a nombre de varios familiares, hizo que el encargado fuera denunciado y, finalmente, juzgado. De hecho, la Fiscalía pide tres años y medio de cárcel, mientras que la acusación particular —ejercida por la propia sobrina— solicita cuatro años, al entender que el procesado se aprovechó de la avanzada edad del patrón para engañarlo.

“Mi jefe siempre estaba delante cuando llevaba la cosecha a la cooperativa. Nunca se quejó de que la recolección fuera menor de lo esperado”, enfatizó José S. B., desde el banquillo. Cuando le preguntaron por el aumento en la producción a partir del año 2010, el acusado la atribuyó a diversos factores. Hizo especial hincapié en los meteorológicos: “Esos años llovió menos y había menos aceituna en todos sitios”, explicó. Además, también resaltó que cuando la sobrina se hizo cargo de la explotación comenzó a recoger una finca que antes se dejaba sin explotar porque el dueño no quería que “se le diesen palos”. Además, dos peritos agrónomos, contratados por la defensa del procesado, confirmaron esta tesis ante el tribunal, es decir, que las cosechas pudieron ser menores debido a las condiciones del tiempo. De este modo, el juicio por apropiación indebida quedó visto para sentencia.