Nuevos tiempos
José Bravo fue el último concejal que tuvo el Partido Andalucista en el Ayuntamiento de Jaén. En la imagen que acompaña a este artículo se ve, en primer plano, en una tradicional pegada de carteles que ya ni de manera simbólica se volverá a repetir.
El 12 de septiembre será una jornada histórica en el calendario del andalucismo andaluz. Es la fecha elegida para celebrar un final dramático: el funeral de una fuerza política a las puertas de sus bodas de oro. Jaén aparece en el mapa de Andalucía como la provincia que apuesta por la continuidad, en forma de refundación, de una formación abocada a la disolución. Sin embargo, la fuerza de históricos con tirón en la zona más occidental hará que nadie pueda remediar el camino de retorno ya emprendido.
El último secretario provincial, Francisco Mendieta, tiene claro que los históricos que firmaron el manifiesto, encabezados por Alejandro Rojas Marcos, ganarán una partida difícil para quienes creen firmemente en el proyecto de un nacionalismo andaluz que nada tiene que ver con el resto. Justifica su silenciosa huida de la directiva, hace dos meses, en la incongruencia que supone estar dentro de un partido a las puertas de su desaparición. La postura que defiende desde la provincia que más alcaldías tiene (tres de las diez que hay en Andalucía) es la continuidad de un partido con la cara lavada y bien peinado. Algo parecido a lo que ocurrió en los años 80, cuando el PSA dio paso al PA en lo que supuso un cambio no solo de siglas sino también de personas. O similar situación a la que se produjo en el momento en el que el Partido Comunista entró a formar parte de Izquierda Unida. Roto el debate, a Mendieta no le queda otra que el derecho al pataleo.
Otro histórico jiennense, Francisco José Aguilera, que llegó a ser consejero, viceconsejero, director general y delegado, pronosticó el final de este proyecto político hace algún tiempo. Cinco años lleva sin formar parte de él, justo el tiempo en el que vio que la figura defendida ya no es lo que era. Consciente de que lo que ocurre ahora es el coste político de la coalición que existió con el socialismo, aboga por continuar la firme defensa de los intereses de Andalucía desde el punto de vista andaluz y, por supuesto, español. Subraya que las siglas del PA valen su peso en oro y, aunque el principal problema es que un partido sin cargos públicos es complicado que sobreviva, este médico de profesión apuesta por aprovechar los cimientos para actualizar las ideas al año 2015.
Otro referente del andalucismo jiennense, José Salas, el antecesor de Mendieta al frente de esta fuerza política en Jaén, no ve posible una refundación sin una renovación. Las circunstancias han cambiado tanto que los históricos ya lo único que pueden hacer es aportar experiencia. Antero Jiménez, que continúa como militante inactivo, fue concejal en el Ayuntamiento de Jaén recién estrenada la democracia. Eran otros tiempos, con cinco ediles del Partido Andalucista, algo que nunca se volvió a repetir. Jamás entenderá cómo los andaluces, bajo el paraguas de la soberanía, dieron la espalda a una formación que llegó a ser la esperanza en esta tierra. Un entierro digno es a lo único que los andalucistas pueden aspirar ante la llegada de un nuevo tiempo.