Nos toman por tontos
La cosa no se queda así, decía un viejo chiste, esto se hincha. Algo parecido sucede con la situación financiera, y por si fuera poco todo parece indicar que va a seguir aumentando este disparate que cada día rompe récords sorprendiéndonos con algún dato inesperado o desconocido. Hoy la banca está en quiebra, pero mañana será el Estado.
Tranquilos, esto no ha hecho más que empezar, hasta que reviente como un ciquitraque. Los que acaban sufriendo las consecuencias y pagando el pato siempre son los mismos, trabajadores, clases medias y pymes. Y mientras llega o no el Apocalipsis, ahí está la recuperación económica del Gobierno, legitimado democráticamente hace poco en las urnas: bienestar en sanidad, educación y pensiones, y el empleo, chorros de puestos de trabajo, reparto de la riqueza, recortes en el tope de las ganancias súper-híper-mega desproporcionadas de los bancos, gente feliz, en suma y, de una vez por todas, transparencia, esa que tanto habían criticado a los socialistas: decir lo mismo que se hace, pregonar con el ejemplo, defender los intereses generales, y así un largo etcétera que podría resultar cansado enumerar. En cualquier caso hay que tener muy en cuenta que un 90% del dinero de los bancos pertenece a un 10% de la población española, los ricos. El resto ni lo olemos, y quieren que vayamos los trabajadores a rescatarles. Esas son las cuentas que interesan. ¿Nos toman por tontos? No hay duda de que sí, pero lo verdaderamente alarmante es que a lo mejor lo somos.
Juan Carlos Abril es escritor