'No había tiempo que perder y, si no actuábamos, la mujer moriría'

Irene Bueno / Jaén
Ángel Ortiz, Antonio Castro y Rafael Montiel pertenecen al temido —por los conductores— Grupo de Radar del Destacamento de Tráfico de la Guardia Civil de Jaén. Sin embargo, lejos de la cara desagradable de la multa, el pasado 1 de agosto su intervención fue decisiva para salvar de la muerte a una mujer que se asfixiaba.

    09 ago 2012 / 11:11 H.

    Los protagonistas cuentan en primera persona cómo vivieron estos momentos de angustia e inquietud. Poco podían esperar que el desayuno de aquel 1 de agosto se complicaría hasta un extremo tal. Ángel, Antonio y Rafael lo tienen muy claro: “No había tiempo que perder y, si no actuamos, la mujer ahora estaría muerta”. Comenzaron su servicio en el radar de la A-44 a las cinco de la mañana. La jornada se presentaba intensa, al tener que controlar una vía que soporta buena parte de los desplazamientos que discurren por la provincia de Jaén en dirección hacia la costa, en la operación salida de vacaciones.
    A las diez de la mañana decidieron acercarse a la estación de servicio ubicada en el kilómetro A-44, para desayunar. El guardia Ángel Ortiz recuerda que no habían hecho más que pedir las tostadas cuando un hombre requirió su auxilio. Corrieron a pie de calzada donde, en el interior de un vehículo, se encontraba una mujer. Antonio Castro la describe: “Estaba inconsciente, completamente rígida, amoratada y con los ojos en blanco. No le encontrábamos el pulso ni en el cuello ni en la muñeca”.

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