Nadal agranda su leyenda

El tenista español Rafael Nadal conquistó por novena vez Roland Garros después de imponerse (3-6, 7-5, 6-2, 6-4) al serbio Novak Djokovic en la final del segundo “grande” de la temporada, y se situó como el segundo mejor tenista de la historia en títulos de “Grand Slam”, además de dar un golpe en la mesa ante un aspirante que se queda sin arrebatarle el número uno y sin lograr el único de los cuatro “majors” que le falta.

08 jun 2014 / 22:00 H.


Cuando uno aborda la figura de Rafa Nadal se queda sin adjetivos, sin calificativos que hagan justicia a la grandeza del personaje. Un tenista que, con 28 años recién cumplidos, ha logrado vencer 14 títulos de “Grand Slam” —igualando a Pete Sampras y solo superado por Roger Federer con 17—, se ha hecho con 9 títulos de Roland Garros (nadie en toda la historia del tenis había logrado más de 8 triunfos en un mismo torneo) y tiene un récord de 66 victorias y una única derrota en la tierra de París. Ese es el currículum de Rafa. Ante eso poco más se puede decir.


Ayer, saltó a la Philippe Chatrier sin ser favorito, pues llegaba tras una temporada irregular y con problemas en la espalda a principio de año. Así que, cuando en el octavo juego del primer set “Nole” rompió el servicio de Rafa y dejó encaminada la primera manga, todo parecía indicar que el serbio no dejaría escapar esta oportunidad. 6-3 y un Rafa más tímido que de costumbre, jugando sin arriesgar. Un dato más, Djokovic no había perdido ninguna final en su carrera en la que hubiera empezado ganando el primer set.


Para desgracia del serbio, la Philippe Chatrier es el coto privado de caza de Nadal. El español comenzó a jugar más metido en la pista, abandonó el fondo de la misma, fue más agresivo y mejoró su servicio. Además, el calor que hacía en la capital francesa parecía beneficiar a Rafa y perjudicar a “Nole”. El serbio comenzó a jugar rápido y precipitado. Eso le supuso cometer demasiados errores no forzados y ceder el segundo set.
Desde ese mismo instante al número dos del mundo comenzaron a fallarle las fuerzas, se mareó, y su cara de impotencia reflejaba su cruda realidad, enfrente había un “robot” que no se permitía fallar. Aún así, como tiene mucha clase, Djokovic mantuvo la incertidumbre en el partido a pesar de ceder el tercer set con claridad.


En la cuarta y definitiva manga, el serbio se puso 4-4 y, tras ganar Nadal su servicio, 30-0 con el 5-4, pero entonces Rafa hizo tres puntos seguidos y un desesperado Djokovic acabó por cometer una doble falta que otorgó el campeonato a un Nadal que se mantiene como número uno del mundo.
De esa forma, el español volvió a tumbarse sobre la tierra de París, volvió a echarse las manos en a la cara y a emocionarse como ha hecho ya nueve veces. Después, la imagen más repetida en la historia de Roland Garros, la de Nadal mordiendo la Copa de los Mosqueteros.