Mujer, madre y trabajadora, reto de altura en plena crisis
Persisten gracias a su esfuerzo hercúleo. Féminas jiennenses que encabezan familias monoparentales sacan adelante sus hogares pese a la dificultad de conciliar un horario laboral con el cuidado de sus hijos. Mujer, madre y trabajadora, un reto mayúsculo en plena crisis económica.Aurora Quesada es empleada de limpieza en un colegio. Tiene 2 hijos, David y Verónica Moya, de 26 y 25 años, respectivamente. La menor, emancipada, goza de buena "salud" económica. La prosperidad actual tuvo un precio en el pasado, cuando la madre enviudó, hace 13 años. "Me quedé sola. Mis hijos eran muy pequeños, no podía trabajar, necesitaban mi atención. Tampoco tuve la ayuda de mis padres, porque ya no estaban. Me salvé con mi sudor, con mi esfuerzo”, explica Quesada. La vida le cambió y debió asumirlo. Era ama de casa cuando falleció su esposo. Lo primero que pensó fue en hacer las maletas. Y no vaciló. "Me fui a Formentera. Trabajé de cocinera por temporadas, sobre todo en verano. En Jaén solo tenía la posibilidad de ir a la recolecta de la aceituna"
.Un 92,3% de las andaluzas que encabezan familias monoparentales se siente discriminado en su acceso al trabajo, según el II Informe Mujer con Responsabilidades Familiares no Compartidas y Empleo, elaborado por la Fundación Adecco. Quesada forma parte de la minoría que no lo percibe así. "No fue mi caso cuando perdí a mi marido, ni tampoco lo es ahora. Es cierto que es complicado encontrar un trabajo con un horario flexible que te permita cuidar a tus hijos. Las madres que tienen niños pequeños lo tienen más difícil. Eso es indudable", admite. En cuanto a la crisis, la empleada de limpieza no necesita mencionar las cifras de empleo para saber cómo esta el panorama tanto en Jaén como en el resto del país. “Solo hay que salir a la calle para verlo”, lamenta. El informe de la Fundación Adecco señala que un 7,7 por ciento relativiza la situación, opina que la crisis castiga a todos los sectores de la población y que las madres solteras no son una excepción. Además apunta que un 62,3 por ciento de las paradas lleva sin trabajar más de un año. “Yo pude quedarme fuera. Si estoy en Jaén es porque sacar a mis hijos de mi entorno no me pareció lo más conveniente para ellos”, dice.
No piensa de la misma forma que el 77,7 por ciento de las féminas encuestadas que estarían dispuestas a hacer las maletas con sus retoños a cuestas para reactivar su vida laboral. Un 16 por ciento de ellas, incluso, emigraría a otro país. “Me multipliqué e hice cualquier cosa para que a mis niños no les faltase de nada. Es muy duro volver a casa y que te digan: ‘Mamá, la salud es lo primero”, dice Aurora Quesada, una auténtica "superviviente".Más informacion en nuestra edición impresa.
Fran Cano