Mirarse el ombligo

Una vez destapado el narcótico londinense, y cansados de hablar sobre si el Presidente mola o no mola, o sobre cómo nos va la feria, los jaeneros deberíamos aprovechar este agosto, y mirarnos el ombligo para algo más que aplicarnos un protector solar. Y es que muchos de los que en nuestra provincia “parten el bacalao”, deben mucha pasta. Como España, que debe el 3,6 del PIB. ¿Y eso es mucho o poco? dependerá de la capacidad que tengamos para pagar.

    28 jul 2012 / 09:30 H.

    El problema en nuestro terruño es que con el actual nivel de desempleo y de crecimiento, la duda es que puedan pagar. Pero, ¿somos competitivos para poder pagar? La respuesta es: ¡complicado! Si el índice de competitividad de España (Informe Everis), se sitúa en el nivel 42 del mundo y el de competitividad tecnológica (por mucho que participemos en redes sociales) en el nivel 35, nos hacemos cargo de que en nuestra provincia, la productividad (que la calculamos dividiendo el PIB entre el número de horas trabajadas), no nos va a ayudar demasiado a escalar posiciones en este sentido. Y si los jiennenses, aun siendo España el país 12 del mundo en infraestructuras (no hay ningún país occidental donde haya tanta gente comunicada en menos tiempo,) vamos “na más que regular”. Y si, aun siendo España el país 9 del mundo en servicios de salud, “mejor no te rompas una pierna con lesión de córnea que no saben a cuál de los centros llevarte”. Y si, aun siendo España el país 16 del mundo en cantidad de servicios educativos, ¡aquí seguimos sin hablar inglés! Y si a los jiennenses nos sigue pasando esto es porque tenemos un problema serio de competitividad. Y tenemos talento, y mucho. En la cultura, en el deporte, en el arte, etcétera, tenemos casos de éxito, pero no sabemos construir sobre el talento de los demás. ¡Es tan difícil ser jiennense en Jaén! El avanzar es tarea de todos. No podemos esperar a que nos saquen de esta. La flexibilidad de nuestro micromercado habrá que exigirla a los que tienen la facultad de gobernar y de hacer las reglamentaciones. Pero existe un requisito fundamental, y es que el empresario tiene que profesionalizarse. Hemos de entender que hemos vivido afortunadamente de muchas subvenciones. Y digo “afortunadamente” porque esas ayudas se han conseguido con fondos europeos, es decir, se ha hecho un buen trabajo. Pero no podemos vivir permanentemente pendientes de las subvenciones, porque lo que te hace la subvención es mirar al poder político, y no al mercado. Hay que ser mucho más competitivo, hay que formarse y hay que ser un profesional de la empresa, empezando por el dueño y acabando por el trabajador. Y no olvidemos, ese es un problema nuestro, no viene de los mercados, ni de Alemania. Desafortunadamente seguimos pensando que el enemigo es el de al lado, y aunque tenemos muchas cosas buenas, hay que cambiar el paradigma. Ser atrevidos. Mirarse el ombligo y sobre todo, formarse en una forma de pensar y hacer diferente, para una época distinta.

    Luis Salido es directivo de empresas