Miles de reses de la trashumancia llegan hasta tierras de Vilches

Una tradición ancestral. Después de veinticuatro jornadas de duro caminar por caminos y veredas de tierra, un grupo de pastores procedente de Guadalaviar, en la serranía turolense de Albarracín, llegó hasta la finca Plazuelas, en la dehesa de Vilches.

    25 nov 2012 / 10:19 H.

    La expedición formada por las familias Soriano y Martínez, fue acompañadas, en esta ocasión, de un nutrido grupo de estudiantes de quinto de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza. Más de treinta años en la vereda contemplan a estos ganaderos que, hace tres semanas y media, abandonaron tierras aragonesas con tres mil cabezas en pos de las temperaturas más suaves del invierno andaluz y de los verdes pastos de las dehesas jiennenses. Ahora comienza un ciclo de seis meses en la vida de estos nómadas, que terminará a primeros de junio cuando la expedición vuelva con el objetivo de huir de los rigores del verano.
    En este periodo las familias trashumantes adaptan su vida y la de los suyos a su actividad laboral. Los niños en edad escolar serán matriculados en los centros de enseñanza locales. Hombres y mujeres cerraron sus casas del norte y cambian sus costumbres, sus amistades y su vida.
    Cuentan los pastores que el viaje es, en sí mismo, una manera de vivir. Duras jornadas en las que las reses han de hacer las preceptivas paradas para comer y beber. Recorrer el camino supone embarcarse en un trabajo en común donde están bien patentes valores como la amistad, la generosidad y el compañerismo y donde cada cual tiene bien definidas las tareas en una exaltación del trabajo en equipo.
    No solo Vilches recibe, en estos días, la llegada de pastores trashumantes. La Carolina, Andújar y otros pueblos de la provincia se preparan para la aparición de expediciones a pie, a caballo o en tren desde puntos tan distantes de la geografía peninsular como Teruel, Cuenca o Guadalajara. Andrés Torres / Vilches Más información, hoy en la edición impresa de Diario JAEN