Miles de personas odian su trabajo

¿El trabajo da la felicidad? El refrán popular dice que sí, pero seguro que muchas personas no están nada conformes. Jaén tiene 30.204 empleados —con su salario y sus cotizaciones en la Seguridad Social— que se agarran al teléfono y sueñan con una llamada que dé un giro a su vida laboral. Buscan otro empleo diferente. Por el momento, aguantan, pero su empleo no les gusta nada. Lo confiesan en un ambiente familiar o de amigos, aunque decirlo públicamente sin tapujos es más complicado. Puede enterarse el jefe y perder lo que tienen. Odian su trabajo, pero lo conservan porque les hace falta para comer o sacar hacia adelante a sus familias. Y no es cuestión de trabajar sin contrato o cualquier otra irregularidad. Son personas que están dadas de alta en la Seguridad Social porque realizan una actividad remunerada, pero desean cambiar de aire cuanto antes.

19 mar 2014 / 23:00 H.


Es verdad que, en ocasiones, a muchas personas les resulta habitual pensar o decir que les hace falta cambiar de empleo. Pero una cosa es que pase por la cabeza o que salga por la boca y otra bien distinta acudir al Servicio Andaluz de Empleo (SAE) y registrarlo de manera oficial —y también confidencial—. El Observatorio Argos de la Consejería de Empleo afirma que hay 57.400 personas en Jaén que no tienen trabajo. Estas son las personas que están en paro y que piden un puesto en los servicios oficiales. En cambio, cuando se mira la demanda de empleo, salta la sorpresa. Existen 87.604 personas que reclaman un puesto de trabajo. Y aquí se incluyen los que no tienen nada, que son 57.400, y los que quieren salir de donde están y lo dicen en los registros oficiales, que llegan a 30.204 personas. Simplemente, odian su trabajo. Y no se trata de una cuestión idílica o que aluda al mundo de los sentimientos. La mayoría no quiere su puesto de trabajo por cuestiones bien diferentes a si le apasiona más o menos su actividad. Más bien, el rechazo viene justificado por las propias condiciones laborales. Hay quien odia estar a media jornada. Otros que desean salir del infierno de solo trabajar unas horas o consideran que sus condiciones laborales son tan malas que lo mejor es salir cuanto antes. De ahí que lo dicen en los servicios oficiales de empleo para ver si les llega otra oferta que les muestre un camino más feliz. También hay casos en los que los asalariados saben que cuando llegue la fecha que dice el contrato saldrán por la puerta de la empresa —algo lógico en una provincia en la que solo el 0,5% de los empleos son indefinidos—, por lo que aún tienen faena remunerada para ya buscar otro empleo.

Tiempo de espera. El 38,68% de los desempleados de la provincia lleva más de un año sin trabajar. Contrasta con otro 32,52% que se caracteriza por pequeños contratos, que los llevan al desempleo y, a la par, los sacan con rapidez. De hecho, este grupo lleva menos de 3 meses sin un alta en la Seguridad Social. Las mujeres salen peor parados. De las 57.400 personas que no tienen nada, hay 34.204 féminas frente a 23.196 hombres. El parado habitual en la provincia es una mujer con menos de 44 años.