Miguel Ángel Alameda: 'Los mayores deben aprender a disfrutar de un merecido retiro'

Manuela Rosa Jaenes /Jaén
Es consciente de que la residencia de mayores que dirige tiene un plus añadido derivado de su privilegiado enclave. Miguel Ángel Alameda Díaz -Jaén, 1966-, director de la clínica geriátrica La Inmaculada desde 2009, disfruta cada día más de su profesión y está convencido de que la sociedad jiennense terminará por eliminar los prejuicios que rodean al sector geriátrico, sobre todo en las zonas más rurales de la provincia.

    06 jun 2012 / 09:05 H.


    —Usted está al frente de una residencia situada en el corazón de la capital. ¿Qué tiene que no tengan otras?
    —Nosotros ofrecemos un enclave único para que los mayores se sientan muy acompañados por las familias, quienes no vienen de visita, sino que llegan para hacer compañía. Para ello, tenemos un horario flexible, que se adapta a sus necesidades.
    —¿Cuántas plazas tiene “La Inmaculada” y qué servicios ofrece en la actualidad?
    —Es una residencia de 56 plazas, disponemos de habitaciones dobles e individuales, de tal forma que, en función de las necesidades del mayor, nos adaptamos para que su convivencia sea agradable y tranquila. Ofrecemos un servicio completo de manutención, con nuestra propia cocina y con comida de casa y apetitosa, no solo orientada hacia la salud, sino también hacia el placer. Tenemos lavandería, asistencia social, terapia ocupacional, animación sociocultural y, en resumen, todo lo que hace posible que el día se pase volando para el mayor. Ofrecemos servicio de fisioterapia activa y pasiva y la enfermería y los servicios médicos son importantísimos. Aquí los residentes no se tienen que preocupar de sus medicamentos.
    —¿Disponen de estancia diurna?
    —No, pero lo que sí tenemos es servicio de estancia temporal, por ejemplo, para verano o cuando la familia necesita tener al mayor durante un tiempo para recuperarse.
    —¿Están todas las plazas completas en este momento?
    —Esta residencia suele estar completa, pero, de vez en cuando, se producen vacantes y, en este momento, de forma coyuntural, tenemos plazas libres, pero suele ser muy demandada.
    —¿Cuál suele ser el perfil del usuario de la residencia?
    —Por un lado, son personas válidas, con una inquietud de vivir en un lugar donde lo tienen todo hecho y con la creencia de que han trabajado mucho a lo largo de su vida y quieren descansar plenamente sin que su familia esté preocupada. Por otro lado, son personas asistidas o muy asistidas, es decir, gente que ya no puede vivir en su casa porque los cuidados que necesitan son muy profesionales. Tenemos residentes, hombres y mujeres, entre los 65 y los 105 años.
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