Media vida con noches de serenatas y rondas

Inmaculada Espinilla /Jaén
Todo cambia con el paso de los años. Sin embargo, hay algo que permanece igual. Es el carácter alegre, conquistador y romántico de los tunos. Esta tarde, a las siete, la Tuna de Peritos celebra su cincuenta aniversario y quiere invitar a la sociedad a la celebración de su cumpleaños, en la Universidad.

    21 may 2010 / 10:30 H.

    Si por algo se ha caracterizado la Tuna de Peritos es por llevar el nombre de Jaén y el de su Universidad por todos los rincones de España y por los cinco continentes. Otra de sus cualidades siempre fue su actitud “zalamera” cuando se trata de rondar a una joven, una tradición que ha seguido vigente hasta ahora. Así lo explica Nicolás Rivera, actual jefe de la agrupación musical jiennense.
    Pero, tal vez, lo que mejor ha sabido hacer la Tuna de Peritos es demostrar su gran calidad musical y alegrar cualquier fiesta a la que han sido invitados. “Estamos muy contentos y queremos que toda la ciudad acuda esta tarde a cantarnos cumpleaños feliz y a celebrar nuestro aniversario”, invita Nicolás Rivera.
    El acto se celebrará, a las siete de la tarde, en el edificio A-3 de la Universidad. Como en cualquier cumpleaños, no faltará una tarta y alguna que otra sorpresa. Lo que sí que está establecido es que, entre otros, acudan miembros de todas las generaciones de la Tuna de Peritos y, además, se inaugurará una vitrina con recuerdos, trofeos, cintas y otros enseres. Por último, recibirán una beca los tunos más antiguos y sus mujeres y otras amigas de la institución serán nombradas madrinas. El resto de lo que ocurra sólo lo sabrán los jiennenses que acudan a la cita.
    Al tratarse de una fecha tan especial, invita a hacer balance y memoria.  “Ha habido un cambio  generacional importante y es diferente el concepto que se tiene. Sin embargo, la filosofía es la misma. De hecho, quien es tuno lo es para toda la vida”, afirma Nicolás Rivera. Comparte su opinión Ramón Carpena, que, hace años, recibió la beca de honor. “Donde yo esté, ha de tener cabida la tuna, si no es así, no estaré yo. Estoy agradecido a la tuna por darme un chorro de ilusión que me ayuda en mi quehacer diario. Aunque, por otro lado, tengo que reconocer que todo esto no sería posible sin la infinita comprensión de mi mujer, Ana”, afirma.
    Por otro lado, Carpena reconoce que el objetivo actual es que la Tuna de Peritos dure cincuenta años más. “En la sociedad actual todo va muy rápido y la tuna es algo romántico. Lo que no puede pasar desapercibido es que es parte de la tradición y cultura de Jaén”, señala. Otra de las fortalezas de la agrupación es su capacidad de resistencia. Según Carpena, desde que la Politécnica se trasladó al campus no cuentan con un cuarto de tunas. “Utilizan mi despacho para guardar las cosas”, apunta Carpena. En esta línea, Nicolás Rivera añade que, así, es muy difícil tener un contacto directo con los estudiantes. “La web es más fría”, afirma.
    La relación de los tunos actuales con las antiguas generaciones es cercana. Joaquín Sánchez Estrella, uno de los miembros en su primer año, tiene mil anécdotas que contar.
    “Había pocas chicas guapas a las que rondar —bromea—. Nosotros éramos muy enamoradizos y hacíamos las serenatas y surgían los romances. Una vez, nos tiraron un billete de cinco duros desde un balcón y quedó atrancado en una maceta. Esperamos hasta el amanecer para recuperarlo”, afirma. Por su parte, Sixto Vázquez, que también formó parte de la agrupación en la década de los sesenta, recuerda: “En el año 67 nos llevamos el premio del concurso de rondallas de Jamilena. Una vez, viajamos a Valencia y, como no habíamos reservado sitio para dormir, el Ayuntamiento ordenó que nos abrieran un cine. Hacíamos unas seis o siete serenatas por noche. Organizábamos las rutas. Me emociona que la tuna llegue a su cincuenta aniversario”.