'Me dio una hostia que me reventó la cara y me caí redondo al suelo'
José Rodríguez Cámara /Jaén
El alcalde de Baños de la Encina, el socialista Antonio Las Heras, reconoce que aún está impresionado por el puñetazo que recibió por tratar de convencer a un joven de que no molestara a una familia del pueblo. La agresión es un supuesto atentado a la autoridad, por el que se detuvo a un joven de Bailén. 'No pensé que fuera a reaccionar así. Si lo llego a prever, solicito la ayuda de la Guardia Civil o la Policía Local', explica el alcalde de Baños de la Encina, al que todavía le duele el golpe que recibió, el lunes, sobre las cinco y media de la tarde, en la caseta municipal de su pueblo, que celebraba el último día de la Feria y Fiestas de Mayo.
José Rodríguez Cámara /JaénEl alcalde de Baños de la Encina, el socialista Antonio Las Heras, reconoce que aún está impresionado por el puñetazo que recibió por tratar de convencer a un joven de que no molestara a una familia del pueblo. La agresión es un supuesto atentado a la autoridad, por el que se detuvo a un joven de Bailén. 'No pensé que fuera a reaccionar así. Si lo llego a prever, solicito la ayuda de la Guardia Civil o la Policía Local', explica el alcalde de Baños de la Encina, al que todavía le duele el golpe que recibió, el lunes, sobre las cinco y media de la tarde, en la caseta municipal de su pueblo, que celebraba el último día de la Feria y Fiestas de Mayo.
Todo sucedió muy rápido y, como suele ocurrir en estos casos, el que se llevó la peor parte fue el que trató de poner paz. El máximo responsable municipal recuerda: “Observé que había un joven que estaba molestando a una familia. No estaban haciendo nada, solo veían cómo se bailaba un pasodoble, estaban tranquilos y me decidí a intervenir para evitar que los molestaran”. Se dirigió hacia este sujeto y le solicitó: “Deja la fiesta tranquila”. No le hizo caso, como reconoce, y, entonces, creyó que su cargo de máximo responsable municipal sería suficiente para resolver la situación. Se equivocó. La conversación fue la siguiente, como relata: “Soy el alcalde, respétame, hombre”. “Me suda los huevos que seas el alcalde”, le respondió. Después, según Antonio Las Heras: “Me dio una hostia que me reventó la cara y me caí redondo al suelo”.
La Policía Local se llevó al máximo responsable municipal hasta el Hospital San Agustín de Linares. En Urgencias, como precisa, le dieron dos puntos de sutura para cerrarle la brecha que le abrió el puñetazo que le propinaron en el pómulo. También le curaron las magulladuras que presentaba, consecuencia de que cayó de bruces contra el firme. Ya casi de noche, repuesto, denunció lo sucedido en el cuartel de la Guardia Civil de su pueblo, normalmente tranquilo. Como análisis de lo ocurrido, reflexiona: “Estaba buscando pelea, no tiene otra explicación”. Incluso, le sirve de consuelo que el puñetazo que recibió sea el suceso más grave de las celebraciones, marcadas, por lo demás, por el buen ambiente.
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