'Me agarró del brazo, me dio besos en la cara y me tocó'

Rafael Abolafia / Jaén
Cuando la fiscal le pidió que contara lo que le pasó el pasado 6 de julio, la niña ni tan siquiera titubeó: 'En la calle había un abuelo que me agarró del brazo y empezó a darme muchos besos en la cara y a tocarme las tetas. Intentó también tocarme por abajo y no pudo porque me sujeté el vestido', relató la pequeña con un aplomo sorprendente.

    18 dic 2012 / 11:18 H.

    La menor, que cumplió nueve años el pasado mes de septiembre, volvió a acusar a Luis A. F., de 83, de ser el anciano que la agredió sexualmente cuando ambos paseaban sus perros por Las Fuentezuelas. “Me decía que estaba muy buena y que tenía unas tetas muy bonitas”, repitió la niña. La pequeña consiguió zafarse del anciano y salir corriendo hacia la cercana casa de sus tíos, que la estaban cuidando porque su madre estaba enferma: “Llegó en estado de pánico”, aclaró su tío, que fue el primero en verla tras los supuestos tocamientos. Después, ambos bajaron a la calle y localizaron a Luis A. F. Poco después, el octogenario era detenido por la Policía. Permaneció veinte días en prisión preventiva por estos hechos.
    El acusado, que se enfrenta a seis años de prisión, negó los tocamientos y argumentó que apenas ve y, prácticamente, no oye. De hecho, se sentó en un banquillo colocado a apenas un metro de las magistradas de la Sección Primera. Incluso, en algunos momentos, tuvo que ser interrogado a gritos. El hombre sí admitió que tuvo un encuentro casual con la niña: “Se enredaron las cadenas de los perros”, explicó. Llegó a reconocer, además, que puso la mano encima del cuerpo de la niña: “No veía nada”, dijo, al mismo tiempo que levantaba las manos para palpar, un gesto típico de las personas ciegas. “La toqué y ya está, pero no la agarré”, explotó, subiendo el tono de voz, al tiempo que aseguraba desconocer los motivos por los que estaba delante de su señoría: “Ni que hubiera cometido un crimen”, llegó a decir a preguntas de su defensa. Su abogada trató de acreditar las limitaciones físicas que padece el anciano que, según aclaró, tiene problemas de visión desde hace más de quince años. Aportó varios informes de la Seguridad Social. No obstante, los peritos manifestaron que el procesado no es totalmente invidente: “Presenta una disminución ocular importante, aunque no total”. Uno de los policías que participó en la detención de Luis A. F. aseguró que tiene el convencimiento personal de que el anciano no está ciego.
    “Pudo ser que la palpara cuando las correas de su perro y el de la niña se enredaran”, justificó, entre lágrimas, una hija de Lorenzo A. F. “Mi padre es una persona intachable, que siempre luchó por su familia, que ha vivido como emigrante en Francia y que estuvo con mi madre hasta los últimos días de su vida”, añadió la mujer.
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