Más prudencia al volante
La semana comienza con luto en la carretera, con un brutal choque que acabó este pasado lunes con la vida de una persona Linares y dos víctimas más ayer en Pozo Alcón, precisamente en unos días en los que la Dirección General de Tráfico (DGT) intensifica los controles de velocidad.
En este accidente en concreto no se sabe aún la causa, pero sí que coincide con que la operación está enfocada sobre todo a las carreteras convencionales, en las que las estadísticas demuestran que presentan más índice de siniestralidad que las autovías o autopistas. Cumplir con los límites legales de velocidad podría evitar una cuarta parte de los fallecimientos por accidentes de tráfico, si se tiene en cuenta que el año pasado se registraron 366 víctimas mortales y 1.518 heridos, siniestros en los que la velocidad fue uno de los factores concurrentes. De todas formas, no hay que caer en el dramatismo. Desde la propia DGT se aclara que la gran mayoría de los conductores son prudentes y respetan los límites, si bien existe todavía un millón que el año pasado excedían la velocidad permitida en los controles practicados al efecto por la Guardia Civil.
Resulta también llamativo el dato de que es en las vías convencionales donde se producen el setenta por ciento de los accidentes con víctimas, mientras que en autovías el 10 por ciento de los conductores superaban al menos en 10 kilómetros el límite establecido. Desde luego, el efecto disuasorio viene derivado del castigo directo, ya que las infracciones se pagan con multas de entre 100 o 600 euros y entre 2 y 6 puntos en función del exceso de velocidad. Mientras no dé sus frutos la educación vial, al menos este sistema puede servir para frenar las muertes al volante, otra epidemia de difícil curación.