Más de 750 jiennenses se aferran al pago único para esquivar el paro
Nuria López Priego/ Jaén
Albert Einstein definió las crisis como oportunidades para agudizar la imaginación. Y, en España, la recesión se ha convertido en un acicate para el autoempleo. Hasta noviembre, y a falta del dato del último mes del año, 76.792 parados habían solicitado el pago único en todo el país. En Jaén, el número se incrementó en más de un 11% con respecto a 2011 hasta alcanzar las 757 solicitudes.
Nuria López Priego/ JaénAlbert Einstein definió las crisis como oportunidades para agudizar la imaginación. Y, en España, la recesión se ha convertido en un acicate para el autoempleo. Hasta noviembre, y a falta del dato del último mes del año, 76.792 parados habían solicitado el pago único en todo el país. En Jaén, el número se incrementó en más de un 11% con respecto a 2011 hasta alcanzar las 757 solicitudes.
Siete años de crisis no solo han servido para generalizar el cierre de empresas y normalizar el despido masivo de trabajadores o esas figuras desconocidas hasta prácticamente 2007 que son hoy los expedientes de regulación de empleo (ERE). Esta desoladora realidad ha “valido” para dar alas forzosas, en un principio, a profesionales que, hasta entonces, no se habían atrevido a arriesgar y que, enfrentados al fantasma del paro, han decidido combatirlo a base de emprendimiento.
Hasta el mes de noviembre, y a falta de los datos de diciembre, que no se han cerrado, 76.792 parados habían solicitado la prestación de pago único en España. Y, según los datos facilitados por la Subdelegación del Gobierno en Jaén, en esta provincia, que lastra el triste título de tener la tasa más alta de desempleados del país, con un 40%, los jiennenses que lo habían pedido hasta noviembre se elevaban a 757. Esto supone un incremento en el número de solicitudes de más del 11% sobre la cifra global del año anterior. Pero esta cantidad de emprendedores aún es “pequeña”, desde el punto de vista de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) de Andalucía.
“En las circunstancias en las que están esta comunidad autónoma y el país, necesitamos más emprendedores y, para hacerlo, hemos de incentivar aún más a las personas para que puedan autoemplearse”, indica Rafael Amor, responsable de ATA en la región. El pago único pretende facilitar la puesta en marcha de iniciativas de autoempleo que consistan en comenzar una actividad laboral como trabajador por cuenta propia o en incorporarse como socio en cooperativas o sociedades laborales en funcionamiento o de nueva creación. No obstante, la salida más habitual es la del emprendimiento como autonómo. En este caso, y después de justificar la inversión, el trabajador puede obtener en un solo pago hasta el 60% del importe total de la prestación por desempleo que le corresponde, mientras que el 40% restante se destina a financiar las cuotas de Seguridad Social durante el desarrollo de su actividad. Esta es la norma, salvo para hombres menores de 30 años y mujeres de hasta 35, para los que el límite se eleva al 100%. Y he aquí la queja de los Autónomos de Andalucía. Para ATA, la capitalización del pago único no solo se debería ampliar en todos los casos al 100%, sino que ha de ir reforzada con una Ley de emprendedores que facilite los trámites para la puesta en marcha de un negocio. Según Amor, “debería agilizarse la creación de una empresa en una semana y hay que proteger en bonificaciones y cuotas en la Seguridad Social al que decide emprender”. Porque la cruz de este reciente auge del autoempleo es el fracaso. Como señala el responsable andaluz de ATA: “Actualmente, el 40% de los autónomos no llega al segundo año de vida”.
“La situación que atraviesa el colectivo es muy difícil”, reitera Amor. Y el principal obstáculo sigue siendo el acceso al crédito, a pesar de las ayudas que el sector bancario ha recibido por parte del Estado para facilitarlo. “El 67% de los autónomos —precisa el responsable de la asociación en Andalucía— ya no acude a una entidad financiera a por el crédito”. Por eso, hace hincapié en la necesidad de que el Gobierno apueste definitivamente por una Ley de emprendedores que facilite, “en mayúsculas”, el camino al emprendimiento. Para romper la barrera del miedo y de la incertidumbre que ha levantado la crisis y salir de este hoyo de recesión, Amor aboga por incentivar a los autónomos. “Hay que empezar a creer que ellos no son el problema, sino la solución —dice—, y tomar conciencia de la verdadera realidad del tejido empresarial español es que el 95% lo constituyen personas físicas que tienen de 0 a 5 trabajadores”