Martos.-Tributo mural a la cultura oleícola

Primero hubo que cubrir el ladrillo visto con mortero; después tocó pintar la pared y, por último, Belin llenó del color verde aceituna y gris de piedra de molino de La Campiña el vestíbulo de la Casa de la Juventud de Martos.
Día noveno. En la recta final del reto de enero 'Pintamos diez ciudades', cada vez cuesta más madrugar, coger el coche y recorrer decenas de kilómetros de ciudad en ciudad y de una comarca a otra.

Primero hubo que cubrir el ladrillo visto con mortero; después tocó pintar la pared y, por último, Belin llenó del color verde aceituna y gris de piedra de molino de La Campiña el vestíbulo de la Casa de la Juventud de Martos.
Día noveno. En la recta final del reto de enero 'Pintamos diez ciudades', cada vez cuesta más madrugar, coger el coche y recorrer decenas de kilómetros de ciudad en ciudad y de una comarca a otra.
El frío en el cuerpo es crónico a estas alturas y las ojeras lucen más hundidas y violetas. El agotamiento es evidente, se instala en los rostros y, en más de una ocasión, dibuja muecas en lugar de sonrisas. “Es una paliza —reconoce Belin—, pero yo lo sabía y esto también es el reto. Por eso, acepté y hay que seguir trabajando y haciéndolo bien”. Y, así, da ánimo al grupo cuando las fuerzas flaquean.
En el área metropolitana de Jaén, el destino elegido para ubicar la alegoría visual de la comarca es la ciudad de Martos, y dentro de ella, el espacio cedido por el Ayuntamiento es la pared del vestíbulo de “la primera Casa de la Juventud” con la que cuenta el municipio, como indica la alcaldesa, Sofía Nieto. Hasta hace dos meses, los jóvenes marteños sólo disponían de una habitación en este edificio compartido con la Biblioteca Municipal, el archivo y la Casa de la Cultura. Pero, una vez trasladadas esas dependencias a otros espacios de la ciudad, el resultado es una “magnífica” Casa de Juventud —todavía en obras— de dos plantas con sótano incluido para el disfrute y el aprendizaje de las nuevas generaciones de Martos y su zona de influencia. Y el encargado de “decorar” una de sus paredes es el conocido artista urbano Miguel Ángel Belinchón, “Belin”. “Cuando Diario JAEN se puso en contacto con la alcaldesa, inmediatamente supimos dónde teníamos que traer a Belin”, afirma el concejal de Juventud, Víctor Torres, manifiestamente “contento con que Diario JAEN haya querido venir a Martos a pintar un mural con un grafitero internacional” como el linarense. “Él —añade— dará al edificio un estilo juvenil más acorde con las actividades que aquí se van a desarrollar”.
Pero los motivos escogidos para representar la comarca todavía son un misterio y las responsables del centro, Inma Hervás y Esther Villas, hierven en ascuas por la curiosidad. Más pronto que tarde, preguntan al artista: “¿Se puede saber ya qué es lo que vas a pintar?”. Y Belin responde: “¡Claro que sí!” Serán un molino, el castillo de la Peña y una rama de aceitunas, porque —exclama—: “¡Todavía no las había pintado y ya era hora de que lo hiciera!”. Sobre todo, en una comarca que, como la provincia, en general, está embriagada por el olor y el sabor de la cultura del aceite.
Debe su desarrollo al potencial económico generado alrededor del árbol sagrado de la civilización greco-rromana. Como para los helenos, en el siglo V antes de Cristo, el olivo sigue siendo en Jaén, y especialmente en esta comarca, símbolo de prosperidad. De ahí que su fruto y la elaboración del aceite sean, más que trabajo y esfuerzo, un ritual que empieza en la plantación misma de los garrotes, continúa en la recogida de la aceituna y en su molturación en los antiguos molinos, y termina en la degustación del tradicional “hoyo” —pan— con aceite.
Por todo ello, la elección del linarense ha sido “un acierto”, según los usuarios de la Casa de Juventud. “Lo que representa es el santo y seña de Martos”, sintetiza la alcaldesa, acompañada del director general de DIARIO JAEN, S. A., Alejandro Mas, y del director del periódico, Juan Espejo. Los tres motivos elegidos se conjugan en una sucesión de postales que “parecen vivas”, como apunta el director de Diario JAEN. En la gradación de color de las aceitunas, el linarense ha plasmado todas las etapas de este fruto, que “parece salirse” del mural gracias a la visión espacial del grafitero y al volumen del que las ha dotado en un impecable juego de sombras que sorprende y desconcierta a todo aquel que lo observa.
Maravillado, uno de los albañiles que trabaja en las obras de la Casa de la Juventud pregunta, antes de salir a la calle para echar al contenedor escombros de las tareas que se acometen en la planta de arriba: “¿No tomas medidas?”. Y con un “no” por respuesta sigue boquiabierto la evolución de un mural que no habría sido posible de no ser por él y sus compañeros, que, una semana antes del reto de enero de Diario JAEN, “vistieron” con mortero una pared de ladrillo visto y cerraron una antigua puerta. Después, vino el momento de pintar y el encargado de la tarea fue Manuel Pulido. Desde hace ya casi trece años, es el pintor oficial del Ayuntamiento y, ahora, interesado en el lienzo mural del grafitero, no ha podido evitar la tentación y dice: “Me he escapado un momento del teatro solamente para ver qué está haciendo”. Y lo que contempla lo deja “sin palabras”. “Este hombre es un figura”, dice. “¡Da alegría ver las aceitunas y la torre de la Peña!”. Este es el tercer motivo del mural que está creando Belin y con él ha tocado la “fibra sensible” a más de un marteño. Uno de ellos es Juan Carlos Fernández, que, como si fuera un libro abierto de Andalucía, señala, orgulloso: “Dicen que una de las dos columnas que sujeta Hércules era Gibraltar y la otra estaba en Martos y ¡era la Peña! Y, fíjate, es la imagen del escudo de Andalucía”. Ahora, lo que queda de su alcazaba árabe ocupa un lugar de excepción en la Casa de la Juventud marteña y deja anonadado al personal. El propio concejal de Obras y Servicios, Roberto de la Torre, no puede reprimir: “¡Está exactamente igual que en la realidad!”. Y es que en hacer de la ficción realidad Miguel Ángel Belinchón es todo un “maestro”. Después de dejar su firma y de rotular el logotipo del “12 retos, 12 meses” de Diario JAEN, el linarense aprieta los puños en un gesto de triunfo y sonríe: “Mañana, acabamos en Linares”.