María Dolores Aguilar Pardo: “Suspendí Literatura por repartir fotografías de Fraga”
Hay personas que nacen con un “pan bajo el brazo” y otras que nacen con vocación, ya sea de maestro, de periodista o de político. Esta última viene ligada a un nombre y de mujer. María Dolores Aguilar es toda una veterana del Partido Popular de Jaén. Asegura que, incluso colaboraba con él antes de su fundación. Para ella, la política ha supuesto un eslabón importante en su vida. La ha considerado como una herramienta para estar al lado de la gente y ayudarla. Se siente orgullosa de su trayectoria y de haberse alejado de la contienda en primera línea de batalla cuando lo ha creído oportuno. Con simpatía y sin perder la sonrisa, muestra la cara más dulce y amarga, si la tuvo, de su carrera política. Tampoco olvida su labor en paralelo como secretaria general de la Federación de Empresas de la Construcción e Industrias Afines de la Provincia de Jaén, durante la que permaneció casi veinte años, hasta que la crisis también se cebó con su puesto de trabajo. Aunque parezca contradictorio, la propia creadora del Instituto Municipal de Empleo y Formación Empresarial y vicesecretaria de Empleo del Partido Popular en Andalucía ha permanecido tres años en desempleo hasta que ha encontrado trabajo, actualmente, en una empresa inmobiliaria.

—Ni siquiera recuerda en qué año comenzó en el Partido Popular...
—Desde bien pequeña me gustó la política. Mi padre me inculcó los valores. Él, que fue concejal del Ayuntamiento de Jaén hace muchísimo tiempo con Antonio Herrera, era una persona muy altruista. Fue en ese momento cuando yo entré en la política, aunque no de forma activa. Posteriormente, cuando me casé y me fui a vivir a Cazalilla, me surgió de forma casual presentarme a las elecciones como concejal. Ganamos las elecciones. Fue la única vez que ganó el Partido Popular allí. Me lo pasé genial. En aquel entonces tenía 30 años y yo me llevaba bien con todo el mundo. Viví muchas anécdotas, como cuando entraba a una tienda y decían ya está aquí la de derechas y se salían. Historias graciosas. O el día de las elecciones que ganamos en Cazalilla, por solo dos votos. La gente se enfadó mucho, porque nadie se lo esperaba. Tenían fuegos artificiales preparados, así que se montó “la de Dios”.
—En política toda la vida, pero en “política activa” desde 1999. Tres legislaturas. Dos gobernando y la última de ellas en la oposición.
—Efectivamente. Me presentaron en las listas en el número trece, el número más bonito que he visto en mi vida (risas). La noticia salió el trece de mayo, yo iba en el número trece y tomé posesión el 13 de junio.
—Entonces eran tiempos boyantes, para una concejalía como la suya, la de Promoción Económica y Empleo. ¿Resultó difícil su trabajo?
—Fueron bastantes tiempos mejores que ahora. Fue una tarea muy agradecida. Tuve una concejalía muy bonita, porque era creación de empleo. Fundamos el actual Imefe, llevaba la escuela taller... Fueron momentos muy bonitos, aunque también tenía su parte más amarga, porque la gente en Jaén, que es una ciudad muy pequeña, te veía por la calle y como eras del Instituto Municipal de Empleo, creía que tenía que “colocar” a medio Jaén. Pese a ello, fue una etapa en la que creamos muchos puestos de trabajo. Desarrollamos muchos convenios con la Asociación del Comercio, con la Confederación de Empresarios. Tuve una relación muy estrecha con la gente. Para mí la política tiene que ser muy directa. Yo no estaba metida en un despacho, me pasaba las horas en la calle. Cuando he estado en el equipo de Gobierno siempre he sido muy cercana. Eso me ha dado muchas satisfacciones. La de sentir que con tu trabajo has ayudado a alguien. Por poner algún ejemplo. Conocí a un matrimonio que tenía un hijo adoptado y fue aceptado en el centro especial de empleo. Esa padre que era muy mayor venía cada quince días a darme las gracias por lo que había hecho por su hijo. La política te da muchos disgustos y también muchos buenos momentos.
—Si hoy tuviera el mismo cargo que tuvo en aquel entonces y que actualmente ocupa su compañera Rosa María Cárdenas, ¿cómo trabajaría sabiendo que Jaén es la segunda provincia de España con mayor tasa de desempleo?
—No estoy de acuerdo con tanta subvención. Creo que la gente tiene que moverse y crear su propia empresa. Trabajaría por esa rama. Bajo mi punto de vista, las subvenciones nos están haciendo mucho daño. Es importante crear empresarios y que haya ayudas, porque sin ellas sería imposible, pero no vivir de subvenciones, sino del trabajo.
—Paralelamente a su vida política fue secretaria general de la Federación de Empresas de la Construcción e Industrias Afines de la Provincia de Jaén. Casi veinte años trabajando para este colectivo que se vino “al traste” como consecuencia de la crisis en 2012.
— Fue algo alucinante. De repente empezaron a cerrarse empresas. Nos quedamos sin asociados. Se daban de baja, porque cerraban. No hay obras. Pasamos de tener unas trescientas empresas a no tener ninguna.
—Ha hablado del emprendimiento como salida al desempleo. Usted, que estuvo cuatro años dentro del Consejo Social de la UJA. ¿Qué papel debe tener la Universidad en este ámbito?
—La Universidad es un puntal de nuestra sociedad, sobre todo aquí en Jaén. Actualmente está muy unida al mundo de los empresarios, es algo fundamental que se siga trabajando en este campo.
—Usted, que ha trabajado y “dirigido” el colectivo de un sector empresarial, sobre todo de hombres. ¿Qué opina que solo el diez por ciento de los directivos sean mujeres. ¿Como trabajaría para fomentar la igualdad en el terreno empresarial?
—En este terreno soy bastante tajante. No soy muy partidaria de los porcentajes de igualdad. Creo más en las capacidades de las personas.
—Retomando su vida política. Fernando Zaldúa e Inma Solar fueron sus dos grandes apoyos y amigos en el partido. Con ellos dice que vivió dos de los momentos más “amargos” de su carrera política.
—Conocer a Fernando Zaldúa e Inma Solar fue fantástico. Hicimos el “trío La la la”. Por eso uno de mis peores momentos de mi vida fue cuando falleció Fernando. Fue un palo muy grande. También cuando Inma presentó su renuncia como secretaria general de PP de la provincia. Fue triste.
—Fue toda una sorpresa en 2011, el día en que Fernández de Moya presentó su lista con la que recuperaría meses después la Alcaldía de la capital y en la que no aparecía su nombre, toda una veterana en el partido. Si ahora mismo se lo pidieran, ¿volvería a la política activa?
—Lo dejé. Nadie me dijo no vengas, sino que yo dije no voy. Yo creo que doce años ha sido tiempo suficiente. Soy de las que opinan que la política deba ser para toda la vida. No me gusta vivir de la política, aunque yo nunca viví de la política, no estaba liberada. No me importaría entrar en política, aunque creo que esa parte de mi vida ya pasó.
—¿Le quedó algo pendiente que le hubiera gusta poner en marcha?
—El de haberle dado trabajo a toda la gente que venía a pedirme ayuda. Lo pasaba mal al no poder hacer nada.
—Usted, que es toda una veterana en política, ¿ha cambiado mucho la manera de ejercerla en la ciudad?
—Muchísimo. Para mí el mejor alcalde que ha tenido Jaén ha sido Alfonso Sánchez. Ha sido una persona afable, comunicativa, que estaba en la calle. Fue un gran alcalde. Miguel Sánchez fue también muy bueno. Para ser un buen alcalde hay que estar en la calle, en un bar, en una fiesta, en los barrios, ser afable con la gente, no se puede ser “un ratoncito de oficina”.
—¿Qué parte ha ocupado la política a lo largo de toda su vida?
—La cercanía, el ayudar a mi partido desde hace miles de años. A modo anecdótico y para que conozca lo que ha supuesto para mí... Cuando mi padre comenzó en Alianza Popular, la sede estaba en La Carrera, yo tenía doce años. Pues, los primeros pendientes que tuve me los pude comprar con el dinero que me dieron haciendo sobres para Alianza Popular. También recuerdo cuando vino Fraga a Jaén y yo estudiaba en Las Carmelitas, nos pusimos en la puerta del auditorio. Una profesora nos vio a mi hermana gemela y a mí repartir fotos de Fraga y nos suspendió Literatura (risas). Son solo ejemplos de todo de lo que ha supuesto la política en mi vida.