Manifiestamente mejorable
Porque en Jaén somos buena gente y tenemos una capacidad de aguante y sacrificio sorprendente, y porque nuestro Ayuntamiento no se muestra exigente, nunca antes, ni tampoco ahora, que si no, otro gallo cantaría a la empresa de autobuses urbanos Castillo. Abundantes, eso sí, son las quejas que, desde hace tiempo, leemos y oímos sobre la calidad del servicio que presta este monopolio.
Averías en el lector de tarjetas, incumplimientos de horarios, precio desproporcionado en recorridos, generalmente, cortos, escasos paneles informativos donde se indica el tiempo de espera para el próximo vehículo y deficiencias en ciertos sistemas de aire acondicionado, especialmente llegado el calor de verano, son solo algunos de los argumentos que pululan por internet sobre los motivos del descontento generalizado de los jiennenses con este servicio público. Ante semejantes circunstancias, sólo la paciencia y la protesta quedan al usuario, principal sufridor de la escasa categoría de estos autobuses. Cierto que se trata de una empresa familiar jiennense y que, en los tiempos de crisis que corren, estos negocios se encuentran en peligro de extinción, por lo que debemos hacer acopio de mimos y halagos para conservarla, pero, precisamente por ello, esta empresa debiera ser consciente de la necesidad que tiene de mejorar los puntos débiles de su sistema, para que, así, los jiennenses opten por hacer uso de este tipo de transporte, lo que les generaría mayores ingresos para el pago de las nóminas, tal y como les está instando el Ayuntamiento de Jaén.
Manuela Ruiz
Abogada