17 jun 2014 / 22:00 H.
Hace tiempo me enteré de que un amigo que tiene discapacidad va a tener que dejar de estudiar en la ciudad donde cursa sus estudios universitarios. El motivo se debe a que los años que lleva allí siempre ha estado alojado en un colegio mayor completamente adaptado a su caso, que le permite moverse libremente por las instalaciones con su silla de ruedas. A parte, el centro le ofrecía una beca que permitía que pudiese costear el gasto del alojamiento. Me dio mucha pena cuando me contó que tenía que abandonar esa vida que llevaba 5 años disfrutando intensamente. El motivo no es más que el centro cierra debido a la escasez de alumnos y a la gran dificultad, llegando a tratarse de imposibilidad que les supone mantener el centro abierto y a las decenas de trabajadores que se han volcado al máximo todos estos años en que saliese adelante. Es una lástima que una persona como mi amigo, que ha aprovechado al máximo la oportunidad y dejando a un lado su enfermedad y su incapacidad que le limita hasta a la hora de escribir, ha sabido sacar partido de la beca y haya conseguido ir avanzando de curso y sacándose sus asignaturas, se vea ahora a escaso tiempo de terminar la carrera de vuelta a su casa porque no haya otro centro que le ofrezca las mismas posibilidades. Y luego los hay que aun teniendo beca para poder estudiar ven mejor pegarse buenas fiestas casi a diario y no les importa el suspender las asignaturas y volver a pagarlas.