Los transexuales no son enfermos

El Pleno del Parlamento andaluz que se inicia esta tarde y que se  prolongará hasta mañana emitirá una declaración institucional  suscrita por los tres grupos parlamentarios en la que se demanda que  la transexualidad sea eliminada de las clasificaciones  internacionales de trastornos y enfermedades, como ya se hizo con la  homosexualidad. 

    23 jun 2010 / 16:44 H.

    La Cámara expresará que ello "produce cierta estigmatización que  atenta contra" las personas transexuales que afecta a su "integración  social y, por lo tanto, su bienestar personal". 

    Precisamente, este fue un asunto que analizaron hoy en la sede del  Parlamento el portavoz del grupo socialista, Mario Jiménez, y la  presidenta de Girasol, la coordinadora de asociaciones de Lesbianas,  Gays, Transexuales y Bisexuales de Andalucía, Ceuta y Melilla, Mar  Cambrollé. Jiménez resaltó en declaraciones a los periodistas que,  sin duda, en España se han dado importantes pasos legislativos en  relación con estos colectivos para hacer de la igualdad legal e  institucional la base fundamental de la igualdad real. 

    A su juicio, los avances importantes en la sociedad han venido de  la mano del trabajo legal e institucional que se ha llevado a cabo,  impulsado en gran medida por el PSOE, que tiene una clara "voluntad  de trabajo conjunto" con estos colectivos, que están en la base  fundamental de las grandes transformaciones sociales. Para Jiménez,  el Parlamento andaluz no puede estar ajeno a esta realidad y, ante  consideraciones como la de la transexualidad como enfermedad, debe  defender los derechos de todos los ciudadanos andaluces.

    Por su parte, Cambrollé mostró su satisfacción por que España  cuente con un Gobierno "de progreso" que ha hecho realidad sus  promesas electorales en relación con los derechos de lesbianas, gays,  transexuales y bisexuales, algo que, a su juicio, no hubiera sido  posible si gobernaran otros partidos. 

    Así, pidió al PP que se deje de "hipocresías" y discursos  "populistas" porque aún tiene recurridas la ley sobre matrimonios  homosexuales y está en contra de la asignatura Educación para la  Ciudadanía. "Que no hablen de derechos y apliquen los deberes",  demandó Cambrollé a los populares.

    A través de la declaración institucional, el Parlamento se une a  las reivindicaciones del colectivo 'trans' y solicita a la  Organización Mundial de la Salud que en la próxima revisión prevista  para 2012, la transexualidad deje de ser considerada una enfermedad.

    "La transexualidad supone un desafío a la rígida división de  géneros establecida en nuestra sociedad", señala el texto, donde se  añade que también cuestiona la idea de la supuesta naturalidad de los  géneros, que presupone que nacer macho implica de manera natural  sentirse hombre y nacer hembra, sentirse mujer. 

    La tarea de los profesionales, en opinión de la Cámara, es  acompañar en este proceso: clarificando si hay confusión y ayudando  psicológicamente a que se expresen socialmente tal como sienten el  género psicológicamente. "Estamos ante una problemática novedosa que  implica estudio y reflexión por parte de la comunidad científica, que  necesita despojarse de esquemas mentales y estereotipos sexuales y  sociales cerrados", según el Parlamento andaluz.

    Asimismo, pone de manifiesto que un aspecto común de las personas  transexuales es su negativa a ser considerados enfermos, ya que  sitúan su problema, sobre todo, en la representación corporal y si  recurren al sistema sanitario no lo hacen por que se sientan  enfermos, sino para que se les restituya su verdadera identidad de  género en un cuerpo al que no consideran como suyo.

    Para la Cámara andaluza, con la aprobación de la Ley Reguladora de  la Rectificación Registral de la Mención Relativa al Sexo de las  Personas, se reconoce el derecho de las personas transexuales a  cambiar su sexo, para que éste se corresponda con la identidad de  género que reclaman como propia.

    Añade que los psicólogos consideran esencial su participación en  el proceso de abordaje de los problemas que plantean los  transexuales, de manera que, según el Parlamento, es necesaria la  atención mediante protocolos consensuados por la comunidad  científica, siendo valorados por psicólogos y no por psiquiatras.