Los recortes arden en Mancha Real
Javier Esturillo/Jaén
Mancha Real fue, un año más, el centro de todas las miradas en la noche de San José. La ciudad vibró con la quema de la hoguera, dedicada, en su treinta aniversario, a los maestros carpinteros locales a través del personaje de Pinocho y a su creador Gepetto.
Javier Esturillo/JaénMancha Real fue, un año más, el centro de todas las miradas en la noche de San José. La ciudad vibró con la quema de la hoguera, dedicada, en su treinta aniversario, a los maestros carpinteros locales a través del personaje de Pinocho y a su creador Gepetto.
Pero, más allá de los homenajes, la falla manchega esconde, con su habitual ironía y mordacidad, una crítica a aquellos acontecimientos que marcan la actualidad. Este año la idea central de la falla fue, además del “irónico” premio a los carpinteros locales, los casos de corrupción que sacuden Andalucía, con la trama de los ERE, y España, con Iñaki Urdangarin como principal protagonista, al que los creadores de la estructura, Juan Jiménez, Miguel Pulido y Miguel del Pozo, bautizaron con el alias de “El Reyezuelo”, plasmado en un as de oros, ubicado al lado de las piezas más valiosas del ajedrez, el rey y a la reina. Otra de las secuencias relacionadas con la corrupción no podía ser más explícita en su sátira: “Cuatro principios para hacer de un buen hombre un mal chorizo”, un lema colocado junto a una gran tinaja repleta de ese derivado del cerdo.
Con la misma agudeza, la falla sacó punta, con comentarios jocosos, a personajes como Bisbal, Sakira, Zapatero, Rubalcaba, Rajoy y Steve Jobs, aunque a este último con un recuerdo muy especial por su contribución para hacer del “planeta un mundo mejor”. Pero “¡Adiós Pinocho adiós!”, nombre de la hoguera de esta edición, de casi nueve metros de altura y 1.250 kilos de peso, fue, ante todo, una caricatura de los maestros carpinteros de Mancha Real a través de la marioneta de madera que inmortalizó Carlo Codolli en el siglo XIX. Figuras llenas de vida que fueron pasto de las llamas en un abrir y cerrar de ojos entre una ensordecedora traca de petardos y cohetes. El ritual del fuego, que une, de manera simbólica, a la ciudad jiennense con Valencia, desde 1982, congregó a cientos de manchegos y de visitantes, que llegaron al municipio atraídos por una fiesta única en Andalucía, declarada de Interés Turístico Nacional. La alcaldesa, Micaela Martínez, destacó el admirable el trabajo que ha realizado la Asociación Cultural San José. “La de este año ha sido una de las mejores”, dijo.
Por su parte, el hermano mayor del colectivo, Andrés Jiménez, se mostró feliz por la afluencia de público y por la obra.