Los límites de la vida
Javier Esturillo/Jaén
La conservación de las aves carroñeras que habitan en Andalucía es clave para el mantenimiento del equilibrio en el entorno natural. Municipios, ganaderos y cazadores de Sierra Mágina son conscientes de ello y, por tal motivo, se unen al proyecto en el que colabora la Fundación Gypaetus.
Su objetivo no es otro que convencer a la Junta de Andalucía para que declare este paraje natural de la provincia como Zona de Protección para la Alimentación de las Aves Necrófagas de Interés Comunitario.
Javier Esturillo/JaénLa conservación de las aves carroñeras que habitan en Andalucía es clave para el mantenimiento del equilibrio en el entorno natural. Municipios, ganaderos y cazadores de Sierra Mágina son conscientes de ello y, por tal motivo, se unen al proyecto en el que colabora la Fundación Gypaetus.
Su objetivo no es otro que convencer a la Junta de Andalucía para que declare este paraje natural de la provincia como Zona de Protección para la Alimentación de las Aves Necrófagas de Interés Comunitario.
Una tarea en la que llevan trabajando desde hace tiempo y que cuenta con el firme respaldo de todas las partes implicadas. “Estamos muy satisfechos con la respuesta de los ganaderos, de los cazadores y de las administraciones. Todos estamos de acuerdo en la necesidad de proteger a estas aves”, explica Javier Barona, técnico de la Fundación Gypaetus en Sierra Mágina. La suma de esfuerzos pretende recuperar el antiguo equilibrio que existía entre los ganaderos y las aves carroñeras: Los unos las alimentan dejando sus reses muertas en el campo y las otras les quitan un problema de gestión de residuos y otro legal. Esta iniciativa, promovida por las Redes Europeas de Municipios, Ganaderos y Cotos contra el Veneno del proyecto Life “Acciones innovadoras contra el uso ilegal de cebos envenenados en áreas piloto mediterráneas de la UE”, quiere restituir los procesos ecológicos propios de los ecosistemas de media montaña, favoreciendo la vuelta a Mágina de especies como el buitre leonado, el alimoche y el quebrantahuesos, aliados tradicionales de los ganaderos y los cazadores, que desaparecidos como nidificantes en esta sierra en la segunda mitad del siglo XX, están empezando a observarse de nuevo. La declaración de Mágina como Zona de Protección para la Alimentación de las Aves Necrófagas de Interés Comunitario resultaría, según detalla la Fundación Gyapetus en un comunicado, ventajosa, además, para la gestión y promoción del territorio, empezando por las facilidades y ahorros económicos que supone para los ganaderos de montaña el abandono de los cadáveres de ovino o caprino en el campo. Más información es nuestra edición impresa.