Los inmigrantes tratan de abrirse camino en el mercado laboral
Muchos son los jiennenses que, en los últimos años, se encuentran inmersos en la búsqueda de un puesto de trabajo. El acceso al mercado laboral está complicado y ningún sector de la población es ajeno a ello. En el caso de la población extranjera que se encuentra en la provincia, según los datos del Ministerio de Trabajo e Inmigración del pasado mes de abril, eran 2.450 las personas desempleadas, lo que supone la cifra más baja de las registradas en toda la Comunidad andaluza.
Entre ellas, Irma Teresa Vincolao, que arribó de Chile hace seis años y medio. Desde que llegó no le ha faltado el trabajo de cuidado de personas mayores —precisamente se trata del sector al que pertenecen la mayoría, seguido de la construcción, la agricultura y la industria— hasta hace, aproximadamente, unos siete meses. “Pero la verdad es que está muy complicado. Aun así, la esperanza yo no la pierdo, y por eso ando siempre buscando trabajo y apoyo de diferentes colectivos, como Cruz Roja”, explica.
Una situación laboral que ha cambiado en los últimos años, recuerda Lorena Ignaccolo, coordinadora de Mundo Acoge, “y la población extranjera no es ajena a esta situación”. Así, lo que intentan desde el colectivo es dotar a las personas que visitan sus instalaciones, que aunque su ámbito de intervención más cercano es la provincia atienden a personas que llegan no sólo de todas partes del país, sino también consultas del exterior, de herramientas que les faciliten abrirse camino. “Antes, hace unos 3 o 4 años, con una bolsa de empleo y tan sólo apuntar el teléfono una persona no estaba ni un día o dos apuntada. Incluso, hubo un momento en el que teníamos más demanda que personas que necesitaran el trabajo. Pero hoy la situación es diferente. La metodología que veníamos utilizando ya no nos sirve, entonces tenemos que reinventarnos y que tenemos que buscar otras formas de encontrar ese trabajo, buscarlo, generarlo... ese medio para conseguir nuestros objetivos y sueños”, manifiesta Ignaccolo.
Y precisamente en esas se encuentra Carmen Elisa Martínez Cabrera, usuaria de los servicios que prestan desde Mundo Acoge y colombiana que lleva seis años aquí, y que hasta el año pasado estuvo trabajando en el cuidado de personas mayores, ayudada de tareas de limpieza, entre otras cuestiones. “Ahora lo que me estoy centrando en el tema de cursos y demás, y de hecho hace poco terminé uno de cocina y otro de manipulador de alimentos, para irme reciclando y no caer en alguna depresión que te conduzca a algo peor y ya te ataque la salud”, apunta Martínez Cabrera. De esta forma, continuar con el desarrollo de diferentes acciones formativas, además de ayudarle a “evadir”, lo que le supone es intentar abrirse nuevos caminos en el mercado laboral en otros sectores de actividad en los que, aunque hasta ahora no se había manejado, también le gustan.
Para las personas extranjeras, recuerda Ignaccolo, conseguir un trabajo es más que alcanzar el medio para cubrir sus necesidades básicas, “porque el estar aquí, en la mayoría de los casos, está relacionado con la condición de trabajador, por lo que es muy importante poder tener un empleo para poder cotizar y cumplir con los requisitos estipulados de la renovación de las autorizaciones y demás cuestiones, y ahí es donde es muy importante la información y la orientación”.
De ahí que muchos de los que tienen un empleo, en la actualidad, se sientan muy afortunados. Ese es el caso de Bouchara Sekour, que llegó desde Marruecos hace unos cinco años, y tras un breve periodo que pasó en Badajoz, estableció su residencia en Linares tras las recomendaciones de un amiga, puesto que su intención pasaba por quedarse en la capital de España. “Estoy muy contenta de la decisión que tomé en su día”, sostiene. Al principio trabajó de carera y tras realizar un curso, comenzó su carrera laboral como cuidadora, que es en lo que trabaja ahora mismo. “Es importante adaptarse a lo que salga, porque hay poco trabajo y también hay que tener en cuenta que, en muchas ocasiones, la gente prefiere dar un empleo a los de aquí. Lo entiendo, porque todo está muy mal”, indica.
A ello se suman los perjuicios que hacen que, en muchos casos, la población extranjera que se encuentra en la provincia tenga que demostrar el doble lo que valen a la hora de acceder a un puesto de trabajo, tal y como subraya Ana Catalina Verona. De origen peruano, llegó hace 18 años por motivos sentimentales, puesto que su marido era de Madrid, tras lo que establecieron su residencia en la provincia. “Una vez aquí la verdad es que los inicios fueron duros. Tenía mi profesión como trabajadora social, venía de una universidad católica y al principio fue un handicap el que no me conocieran y el hecho de que se piense que en los países latinoamericanos como el mío no se puede tener una alta preparación”, explica.
En este sentido, y a modo de recomendación a otras personas extranjeras que se encuentren en la provincia, reconoce que la oportunidad de su vida le llegó de manos de su inscripción en el Servicio Andaluz de Empleo (SAE), donde se miran capacidades y actitudes, lo que ha hecho que, “al menos hasta el día de hoy” no le falte trabajo. Precisamente para darse a conocer y sentirse plenamente adaptada a la sociedad jiennense, afirma, le ha servido de mucho el tema del asociacionismo, a través de Mundo Solidario, donde desarrolla una función como técnico especialista en formación y empleo “y doy salida a mi lado más humano, solidario y de valores”. Un colectivo que, precisamente y entre otras cuestiones, tiene como uno de sus principales objetivos la atención a las personas que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad social, como es el caso de la población extranjera.
“Prestamos atención a todas las personas que lo requieran, aunque es patente que el nivel más alto se da entre inmigrantes”, manifiesta Verona. Y entre los datos a destacar ante una coyuntura económica complicada a la que este sector de población no es ajeno, el espíritu emprendedor de los latinoamericanos.
Mariela Soriano /Linares