Los hermanos regresan a Pegalajar tras tres semanas en el Reina Sofía
Nuria López Priego /Jaén
Después de más de tres semanas ingresados en el hospital Reina Sofía de Córdoba y de 'complejas' operaciones a corazón abierto, los dos hermanos aquejados de severas cardiopatías regresaron, ayer, a Pegalajar. Pese a que las revisiones serán periódicas y a que ambos deben seguir un riguroso tratamiento, los dos se encuentran en 'buen estado' para alivio de los padres.
Nuria López Priego /JaénDespués de más de tres semanas ingresados en el hospital Reina Sofía de Córdoba y de 'complejas' operaciones a corazón abierto, los dos hermanos aquejados de severas cardiopatías regresaron, ayer, a Pegalajar. Pese a que las revisiones serán periódicas y a que ambos deben seguir un riguroso tratamiento, los dos se encuentran en 'buen estado' para alivio de los padres.
Salvaron sus corazones, pero, en plena ola de frío y con mínimas históricas en la provincia y, en general, en todo el país y en Europa, ni siquiera los hermanos Cortés Cortés, José (tres años) y el pequeño Fernando, que aún no ha cumplido el primero de vida, se han librado del resfriado de turno. Y, ayer, después de más de tres semanas hospitalizados en el “Reina Sofía” de Córdoba, llegaron al número 4 de la calle Juan XXIII, de Pegalajar, con “cuadros gripales”, confirmó la madre de los niños, Coral Cortés, que, tras meses de tensión, preocupación y nervios, “por fin” respira “aliviada” y se confesó “muy esperanzada” gracias a los resultados de las dos operaciones a corazón abierto a las que fueron sometidos los hermanos en el hospital cordobés. “Ahora están muy bien”, constató, si bien recordó que las revisiones serán periódicas y que los dos menores deberán seguir rigurosos tratamientos.
El más pequeño, Fernando, padece tetralogía de Fallop y fue el primero que pasó por quirófano. Los médicos lo intervinieron, el pasado 25 de enero, en una operación “compleja” —como la calificaron los familiares del niño—, pero vital para que el menor pudiera llevar una vida libre de la máquina de oxígeno a la que, hasta entonces, estaba “enganchado” las 24 horas del día. La intervención resultó exitosa y, como ayer aseguró la madre, el niño “ya no necesita oxígeno”. “Puede respirar por sí mismo”. Pese a todo, esta no es la única operación a la que el menor deberá someterse en el transcurso de su vida. Cuando cumpla tres años —explicó Coral—, tendrá que volver a pasar por el quirófano. “Entonces, le arreglarían el agujero que tiene en el corazón y la aorta”. También tendrán que intervenirlo a los 14 y a los 30 años.
En cuanto a su hermano, José, fue operado, el 30 de enero, de otra dolencia cardíaca. En este caso, de CIA, un defecto en la pared muscular que separa las cavidades derechas del corazón de las izquierdas y que le impedía crecer con normalidad, indicó, a este periódico, la progenitora.
Después de las operaciones, los dos pequeños quedaron ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos pediátrica del Materno Infantil del hospital, de donde salieron el viernes para pasar a planta. El miércoles por la tarde, recibieron el alta.