Los “coristas” de San Ildefonso

Fascinado con las angelicales voces de Los chicos del coro, los que lanzó a la fama mundial Christopher Barratier en 2004, su ilusión era crear en su ciudad una formación similar. Sueño que el arquitecto Juan David Ibáñez cumplió hace ahora dos años. En su tercer “curso”, la Escolanía de San Ildefonso, formada en la actualidad por 15 niños —de 8 a 15 años— busca nuevas voces. Para ello, organizan audiciones para la próxima semana. Serán los días 10 (lunes) y 14 (viernes) a las cinco de la tarde, en la San Ildefonso.

08 nov 2014 / 09:36 H.

  
“El proyecto lo fundé en octubre del 2012 y surgió casi de la obsesión que tenía con la película Los chicos del coro, cuyas voces las pusieron Les Petits Chanteurs de Saint Marc, de Lyon”, recuerda el director. “La música fue mi afición en la adolescencia, pero la dejé por los estudios al marcharme a a Sevilla. Después, cuando me asenté en Jaén de nuevo, me acerqué a la parroquia con esta inquietud y pusieron a nuestra disposición la sala de ensayo”, relata. Ya tenía la idea y el espacio, pero lo faltaba lo más importante, las voces: “Busqué niños de colegios religiosos, les hice una pequeña prueba de aptitud musical, de oído, y arrancamos el proyecto con 11”. Poco a poco, la Escolanía cogió forma, los niños se ilusionaron y empezaron a hacerse cada día más profesionales”, explica. Así, empezaron a acudir nuevos componentes hasta completar los 27 que fueron hasta fin del pasado curso.
¿Y qué cantaban? La respuesta tiene que ver mucho que ver también la fascinación de su director por “les choristes”. “Me arranqué a sacar las partituras y voces de este coro de oído. Al principio, me funcionó el sistema, hasta que el ritmo de los cantores era más rápido que el mío escribiendo notas”, relata. Y ahí llegó “el atrevimiento”, como lo define. “Localicé al director de los cantores de Lyon, Nicolas Porte, que comprendió la empatía y admiración que sentía por su labor, y me envió partituras poco a poco, a base de mucho insistir”, cuenta.  
Otro paso más importante para la Escolanía de San Ildefonso fue cuando incorporaron las clases de técnica vocal con el tenor jiennense Miguel Ángel Ruiz. “Él les ofrece otro salto en cuanto a calidad, el que yo no podía conseguir únicamente con los cursos de dirección coral que realicé en Sevilla”, comenta el director, que insiste en que no es un músico profesional, si no un arquitecto con una gran afición e ilusión por este proyecto. Ahora el reto está en resolver el problema de las “bajas” que tuvieron nada más empezar el curso ya que, dice, los niños tienen demasiadas actividades extraescolares y la Escolanía para algunos es la “más prescindible”.
“El año pasado hicimos nuestra primera jornada humanitaria y visitamos residencias de ancianos y casas de acogida, pues también intento trabajar valores humanos así como otros como el compañerismo, el trabajo en equipo y el respeto”, defiende. También, en su currículum, está la celebración del décimo aniversario de la Iglesia de El Salvador  y una actuación en la reapertura de los Baños Árabes.