Los Balcanes viajan al mar de olivos por una tosiriana

El mejor consulado jiennense en el extranjero es el de un oriundo de la tierra que enarbola la bandera allí donde va. Es el caso de la tosiriana Isabel López, profesora de conversación en la Universidad de Kragujevac, en Serbia. Su pasión por el mar de olivos y su inagotable ingenio consiguen enamorar a los estudiantes de los Balcanes, hasta el punto que deciden viajar hasta Jaén para cursar sus becas y, algunos de ellos, incluso sin ayudas económicas.

04 jun 2014 / 22:00 H.


Con 32 años, estudió en la Universidad de Jaén Filología Hispánica. Después de aprobar dos veces las oposiciones de Secundaria y no conseguir plaza, se desmotivó y marchó a Andorra, donde recuperó la ilusión por la enseñanza de la lengua. Allí optó por cambiar de perspectiva y, en lugar de dar clases a hablantes nativos, optó por aquellos que hacen del español su segunda lengua. Para ello, se formó en la Universidad de León y obtuvo la Licenciatura en Lingüística. Durante el último curso, el Ministerio de Educación ofertó plazas para trabajar como asistente de conversación en el extranjero, solicitó una, se la concedieron y se trasladó a Inglaterra un año. Fue a su regreso a Jaén, durante el congreso de la Asociación del Español como Lengua Extranjera (Asele) cuando uno de sus profesores de Filología hispánica le informó de un puesto de trabajo como lectora nativa en la Universidad de Kragujevac, Serbia, plaza que ocupó sin pensarlo dos veces.


“Si algo he de destacar de todo lo que me llamó la atención cuando llegué es el enorme interés que existe por el español. No son solo los 180, alumnos que tengo en clase sino porque todo el mundo aquí conoce algo del idioma”, confiesa. Ante tal predisposición, no es de extrañar que consiga convencer a sus estudiantes de que cursen sus estancias en Jaén. “Soy el último eslabón de la cadena y la cabeza visible de un gran trabajo coordinado bastante bien por parte de las dos universidades —Kragujevac y Jaén—. Ambas tienen suscrito un convenio de colaboración gracias al cual se les facilita a los alumnos la posibilidad de estudiar en el mar de olivos durante un semestre —no tienen el programa Erasmus, ya que no pertenecen a la Unión Europea—. “Les hago ver que cualquier curso de español que quisieran hacer posteriormente en España les va a salir mucho más caro que pasar seis meses en Jaén”, reconoce.
Les habla, por ejemplo, de lo económica que es la vida en la provincia, de sus tapas y de su cultura. “Las experiencias personales tan positivas que trae cada alumno animan a los demás a solicitar un semestre en la Universidad de Jaén. Precisamente, en este momento, nos encontramos preparando las solicitudes para cinco estudiantes para el curso que viene”, aplaude entusiasmada. Y es que, casi sin quererlo, se ha convertido en una pregonera jiennense en medio de los Balcanes.