Los afectados por impagos de Vizconde, sin dinero, ni molino

Sin su dinero, ni esperanzas de recuperarlo. Este es el estado de ánimo de los cosecheros afectados por los impagos derivados de la quiebra del Grupo Aceites El Vizconde, de Almedinilla (Córdoba). Los implicados son alrededor de quinientos, repartidos por toda la provincia, la Sierra Sur —sobre todo Alcalá— y municipios de Granada. Los intentos para recuperar, los fondos, al menos una parte de la suma, han sido vanos.

12 nov 2015 / 10:39 H.


El principal movimiento, surgido después de un par de asambleas en el teatro Martínez Montañés, fue la creación de una plataforma que luego dio lugar a sociedad limitada Aceites Verde Oliva. El presidente, Mauricio López- Mateos, explica que durante la campaña 2013-2014 los propios cosecheros, tras un acuerdo de la familia Ortega —dueña del Grupo Vizconde— y con el visto bueno de los administradores concursales que controlan los bienes a raíz del concurso de acreedores molturaron el fruto aportado por una parte de los afectados por los impagos. No obstante, desde hace un año la cosa cambió.
López-Mateos asevera que los administradores optaron por alquilar el molino a una empresa detrás de la que, según él, están los antiguos propietarios por 3.750 euros al mes. Añade que este año probablemente se repetirá la dinámica, aunque no sabe qué firma se hará cargo de la almazara para recibir aceituna. “Me sorprende el poco sentir social de la administración concursal. Lo que ha hecho es legal pero no me parece moral”, manifiesta el presidente. En este sentido, López-Mateos destaca que los cosecheros hicieron una buena gestión —con inversiones y reparaciones para que el molino de Almedinilla volviera a funcionar—. “Nos fuimos de allí sin deberle nada a nadie”, subraya.
A partir de ahora, la salida es complicada, como reconocen los propios damnificados. Según los cálculos de Mauricio López-Mateos, la deuda total supera los diez millones de euros, de los cuales en torno a 4,5 está contraída con los olivareros. Sin embargo, los acreedores públicos cobrarán los primeros. De acuerdo con el presidente el valor de la almazara cordobesa es, como mucho, de tres millones de euros. Por otra parte, existe un litigio en un juzgado de lo Mercantil de Córdoba, un proceso que va despacio y que, de acuerdo con los afectados, no les supondrá una solución para que puedan recuperar su dinero.
Los perjudicados ven pasar los meses y creen casi imposible volver a gestionar la almazara de Almedinilla. Entre ellos, hay tanto pequeños productores como otros a los que se deben cantidades abultadas, correspondientes a varias cosechas. En su apogeo, la fábrica cordobesa, además del molino en sí, tuvo varios puestos de compra de aceituna. Los afectados no creen a los antiguos dueños de la compañía que siempre les han manifestado que pagarán. El colectivo cada día está más indignado.