Lo inexplicable

Sabemos que una de las causas del actual déficit público es la falta de ingresos vía fiscalidad provocado por la escasa actividad económica; que la falta de ésta ocasiona a su vez desempleo y la consiguiente atonía de la demanda interna, y que todo ello no se puede recuperar salvo si circula la financiación (los euros), esos que el sector financiero tendría que estar posibilitando.

    07 jun 2012 / 11:28 H.

    Mi pregunta es la siguiente: ¿Alguien toma medidas para solucionar esta situación? Decía Einstein que “no entiendes realmente algo, a no ser que se lo puedas explicar a tu abuela”. Pues bien, actualmente no podemos explicar la situación económica a nuestros abuelos (especialmente el Gobierno), por lo tanto resulta inexplicable. Si una de las causas conocidas de la actual situación de crisis resulta evidente, esto es, la falta de regulación de los mercados financieros, (la cual ha originado las llamadas “burbujas”, vivido con y de ellas y ha posibilitado cambiar su misión en el sistema hasta convertirlos en mero especuladores), no es comprensible que nadie, o casi nadie, plantee nuevamente su regulación. Parece y lo es, que nuestros gobiernos solo se tienen como referente a sí mismos y únicamente les preocupa aplacar la codicia de estos mercados. Así ha ocurrido con todos los gobiernos recientes, y el gobierno actual parece estar más preocupado por sostener un sistema económico basado en la credibilidad de los mercados financieros, que en solucionar realmente el drama de los parados de nuestro país. Hemos dejado a un lado nuestra oportunidad de tratar de comprender lo que ocurre y nos hemos dejado llevar por un proceso agnotológico, donde tras estar asaltados por la hiper-información, nos hemos convertido en seres caracterizados por una ignorancia y desidia que cuesta trabajo creer. El Sistema dominado por los mercados financieros acabará con esta crisis cuando le convenga, ya que desde una óptica puramente neoliberal el propio sistema se corregiría si entendiera que existiera algún problema. Realmente evaluará como una variable más, lo soportable que resultará la tasa de paro ante escenarios de máximo beneficio, mientras que la mayor parte de la población sufre un drama en la más absoluta desolación. Lo que ha ocurrido aquí es que la inversión financiera no crea valor y está inmersa en una nueva burbuja, la de la codicia. En cualquier caso, un sistema que genera tantas desigualdades, es evidente que no funciona. Solos, sin abuelos a los que poderles explicar la situación, sin políticos fiables que nos representen. ¿Qué nos espera ahora? Al igual que le ocurría a Martin Luther King , “I have a dream”. Yo tengo un sueño: creo que algún día nos preocuparemos por tener un sistema económico más humano y menos autista. Pero será otro día. Hoy no. Y menos con la gente que nos representa.
    Ángel Menéndez es economista y emprendedor