'Lo importante es que estamos vivos y que podemos contarlo'
Manuela Rosa Jaenes/Jaén
Los vecinos que residen en el edificio Montjuic, en la Avenida de Barcelona, todavía tienen el miedo metido en el cuerpo. El incendio desatado en un piso de la segunda planta sembró el terror en la tarde del 18 de diciembre. Por suerte, todo quedó en un susto y hoy tienen fuerzas para contarlo. Patricia y Bartolomé son la pareja que reside en el piso en el que se desató el fuego. Esa tarde, la mujer se afanaba en bañar a su niño cuando ocurrió la desgracia. El hombre no estaba en casa y se topó con una escena terrorífica al regresar de hacer deporte. Tienen tanto miedo que no quieren hablar del asunto.
Manuela Rosa Jaenes/JaénLos vecinos que residen en el edificio Montjuic, en la Avenida de Barcelona, todavía tienen el miedo metido en el cuerpo. El incendio desatado en un piso de la segunda planta sembró el terror en la tarde del 18 de diciembre. Por suerte, todo quedó en un susto y hoy tienen fuerzas para contarlo. Patricia y Bartolomé son la pareja que reside en el piso en el que se desató el fuego. Esa tarde, la mujer se afanaba en bañar a su niño cuando ocurrió la desgracia. El hombre no estaba en casa y se topó con una escena terrorífica al regresar de hacer deporte. Tienen tanto miedo que no quieren hablar del asunto.
Solo se limitan a decir: “Lo importante es que estamos vivos y que podemos contarlo”. Lo único que quieren, a través de este periódico, es agradecer a los bomberos, a los policías, a los agentes sanitarios y al Ayuntamiento la labor que realizaron aquel día. Aseguran que ya lo han hecho en persona, pero también quieren hacer público su sentido agradecimiento.
Todo ocurrió en torno a las ocho de la tarde, cuando empezaron a entrar las primeras llamadas al Servicio de Emergencias 112 de Andalucía. Se produjo un aluvión de avisos de vecinos que pedían ayuda. Rápidamente llegaron al lugar, ubicado en el número 12 de la Avenida de Barcelona, todas las dotaciones disponibles de Bomberos. El fuego quedó controlado en apenas veinte minutos y el rescate fue espectacular. A partir de ese momento, los sanitarios del 061 organizaron una especie de hospital de campaña para atender a todos los intoxicados.
Diecisiete personas, seis de ellas niños, tuvieron que ser atendidas por inhalación de humo. Once fueron trasladadas a los distintos centros hospitalarios de la capital, aunque fueron dadas de alta al siguiente día. Algunas de ellas relataron ayer lo vivido en las vísperas de la Nochebuena. Josefina Nuño reside justo enfrente de la vivienda de Patricia y Bartolomé. Relata que esa tarde estaba acompañada de su hija cuando escucharon voces y portazos en el exterior. Su vecina llamaba, desesperada, a su puerta con su hijo empapado en brazos. “Estaba bañando al pequeño cuando se dio cuenta de que había mucho humo. Su instinto hizo que lo liara en una toalla y saliera con él en brazos a toda prisa”, comenta. Fueron ellas quienes dieron el aviso a los Bomberos. “Me he quedado hasta sin paños de cocina porque los utilizamos todos para ponérnoslos en la boca mojados porque no había quien respirara aquí”, su-braya Josefina Nuño. Añade: “Gracias a Dios que no pasó nada, porque fue terrible lo que vivimos todos los que residimos en este portal”. El piso incendiado está todavía cerrado. Los peritos se afanan en hacer inventario de los desperfectos con los propietarios de la vivienda. “Son ellos los que tienen que decir cómo está todo”, señala una familiar de la pareja residente en el calcinado hogar.
En el resto de plantas, las empresas aseguradoras se han hecho cargo de los daños y ya hay algunas viviendas que están limpias y pintadas. Ayer, los servicios de limpieza estaban en una de la tercera planta. La luz y el ascensor están ya restablecidos.